Anthony LaPaglia recuerda en sus memorias su tensa experiencia con John Landis en Innocent Blood
Por Hugo Gallego · 4 min
El actor Anthony LaPaglia relata en un fragmento de sus memorias su paso por el rodaje de Innocent Blood en 1992, marcado por la fama del director John Landis y un ambiente de trabajo muy difícil.
El actor Anthony LaPaglia ha publicado un fragmento de sus memorias, The Life We Choose, en el que describe su experiencia durante el rodaje de Innocent Blood en 1992, una película en la que compartió protagonismo con la actriz francesa Anne Parillaud. El relato retrata una producción tensa, dominada por la figura del director John Landis, quien en esa época cargaba todavía con el peso del accidente ocurrido en el rodaje de Twilight Zone: The Movie en 1983.
Landis había logrado un gran éxito con Animal House en 1978, lanzó la carrera de John Belushi y dirigió después The Blues Brothers y An American Werewolf in London. Sin embargo, su nombre quedó ligado para siempre a aquella secuencia de helicóptero a baja altura en la que murieron el actor Vic Morrow y dos niños. LaPaglia recuerda que algunos de sus amigos le advirtieron sobre trabajar con él, pero él optó por no juzgar a alguien que, según explica, no estaba presente en los hechos. Landis había sido acusado de homicidio involuntario junto a otras cuatro personas, pero todos fueron absueltos tras un largo juicio a finales de los años ochenta.
En el texto, LaPaglia describe un episodio en la oficina del director en Pittsburgh, donde se hablaba de estética, vestuario y decorados cuando una asistente le entregó dos cajas envueltas. Al abrir una de ellas, cayeron sobre la mesa decenas de helicópteros de juguete. Según el actor, Landis no dijo nada y ni siquiera abrió la segunda caja, que el autor atribuye a cartas de odio. LaPaglia afirma que la escena muestra hasta qué punto el accidente seguía pesando sobre el cineasta en aquel momento.
El actor también se refiere a su relación con Anne Parillaud, a quien describe como una figura muy esperada tras su papel en La Femme Nikita. LaPaglia asegura que no hubo química entre ambos ni se sintió convencido por su interpretación. Según su relato, en un momento de rodaje la actriz le preguntó directamente si no le caía bien, y él respondió con sinceridad, explicando que le molestaba que nunca mirara a nadie a los ojos y que hablara en voz baja. LaPaglia subraya que sus palabras no pretendían humillarla, sino responder con franqueza a una pregunta directa.
Las memorias describen además un clima de rodaje agotador en plena temporada invernal en Pittsburgh. LaPaglia relata que Landis gritaba a todo el equipo desde el primer día y durante las catorce semanas de producción. Recuerda una noche especialmente tensa durante una escena con el actor David Proval, al que, según el texto, el director atacaba constantemente. LaPaglia afirma que intervino para pedirle que dejara de presionarlo y que el enfrentamiento terminó con insultos cruzados entre ambos.
Según el autor, la situación se deterioró hasta el punto de que llegó al set con auriculares puestos y solo se los quitaba para rodar sus escenas. Cada toma, relata, venía acompañada de gritos de «¡corte!» y de peticiones de repetirla sin indicaciones concretas. LaPaglia concluye que, tras la experiencia, le resultaba imposible mantener una relación de trabajo cordial con el director, y que solo se desconectaba del ruido de la producción hasta que un ayudante de dirección le llamaba para volver a rodar.
8




