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Cultura

Begotten vuelve a la gran pantalla con copia restaurada y coloquio de Elias Merhige

Por Carmen Paredes · 5 min

El Music Box Theatre proyecta una copia restaurada de Begotten (1989) con la presencia del director Elias Merhige, quien reivindicó el cine como medio visual frente a lo que considera un uso literario mediocre del lenguaje cinematográfico.

El Music Box Theatre ha acogido una proyección especial de Begotten, el filme de culto que Elias Merhige dirigió en 1989, con una copia restaurada que ha permitido recuperar la calidad sonora de la obra. La sesión contó con la presencia del propio director, que participó en un coloquio posterior junto al público. La película, conocida por su estética experimental y su atmósfera perturbadora, regresó así a la gran pantalla en un contexto muy distinto al de su estreno, cuando circuló principalmente a través de copias domésticas y transferencias a VHS que degradaron progresivamente su imagen y su audio.

La restauración ha sido uno de los aspectos más destacados de la cita. Durante años, buena parte del visionado de Begotten dependió de versiones grabadas en cinta, lo que afectó a la percepción de un filme en el que el sonido y la textura visual cumplen una función esencial. La proyección en el Music Box Theatre permitió comprobar cómo la obra respira de otra manera cuando se presenta en condiciones técnicas adecuadas, algo que el público asistente valoró especialmente. No en vano, la película se ha convertido en un referente para quienes exploran los límites del lenguaje cinematográfico y su capacidad para generar imágenes que no dependen de una narrativa convencional.

El momento más comentado llegó con el coloquio posterior. Merhige, que ha desarrollado una carrera marcada por la experimentación formal, defendió la necesidad de entender el cine como un medio visual y no como un simple vehículo para contar historias al modo de la literatura. En ese sentido, el director planteó una crítica a cierta tendencia contemporánea a reducir el valor de una película a su argumento o a su mensaje, dejando en segundo plano la experiencia sensorial y emocional que solo la imagen en movimiento puede ofrecer. Para el realizador, el cine tiene una potencia propia que no debería subordinarse a estructuras literarias mediocres.

La intervención de Merhige conectó con una inquietud expresada por parte del público: la manera en que hoy se consume y se discute el cine. Frente a un ecosistema en el que abundan los análisis centrados en el contexto, la representación o el significado, varios asistentes reivindicaron la importancia de estar presentes ante la obra y dejarse afectar por ella. Begotten, precisamente, es un ejemplo extremo de película que no se deja atrapar por una sinopsis ni por una interpretación cerrada. Su propuesta visual, cercana a lo ritual y a lo onírico, exige del espectador una disposición distinta, más sensorial que intelectual.

La proyección en el Music Box Theatre se suma así a una serie de iniciativas que están devolviendo a las salas títulos fundamentales del cine experimental y de culto. La posibilidad de ver Begotten restaurada y de escuchar a su director en directo convirtió la sesión en algo más que una simple reposición. Fue también una ocasión para reflexionar sobre la supervivencia de las obras que se resisten a las categorías habituales y sobre el papel de los espacios de exhibición independientes a la hora de mantener viva una memoria cinematográfica que no siempre encuentra hueco en los circuitos comerciales.

La figura de Elias Merhige, asociada a un cine de atmósferas densas y a una búsqueda formal constante, sigue generando interés entre nuevas generaciones de espectadores. Su presencia en el coloquio permitió además conocer de primera mano algunas claves de un proceso creativo que, en el caso de Begotten, ha quedado ligado a una leyenda de dificultad y de radicalidad estética. La restauración presentada ahora facilita que esa leyenda pueda ser confrontada con la experiencia directa de la película, sin las interferencias que durante décadas impusieron las copias de baja calidad.

El evento, celebrado en una de las salas más emblemáticas de Chicago para el cine de repertorio, demuestra que el interés por las obras inclasificables no es solo nostálgico. La reacción del público, que participó activamente en el debate posterior, apunta a una demanda real de espacios donde ver y discutir cine al margen de las dinámicas de estreno y consumo rápido. Begotten, con su carga visual y sonora, sigue funcionando como una experiencia límite que invita a repensar qué esperamos del cine y cómo nos relacionamos con él.

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Carmen Paredes

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Editora de noticias

Carmen Paredes cubre para Comm Party actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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