El Dawn of the Dead original de 1978 sigue siendo una gran película
Por Carmen Paredes · 3 min
Una espectadora que revisita el clásico de George A. Romero destaca su enfoque en la construcción comunitaria, sus efectos prácticos y su lectura filosófica, aunque reconoce sus fallos.
El clásico de terror «Dawn of the Dead» (1978), dirigido por George A. Romero, sigue siendo una película notable casi cincuenta años después de su estreno. Así lo sostiene un aficionado que la revisó recientemente y la compara favorablemente con la versión de 2004, en un hilo publicado en la comunidad de Reddit dedicada al cine.
Según su testimonio, lo que más le llamó la atención al alquilarla durante una etapa de interés por las películas de zombis, en la época en que todavía se alquilaban cintas en los videoclubes, fue que no dependía de salpicar sangre en pantalla ni de recurrir a sustos fáciles. En cambio, la historia se centra en personas que intentan levantar un refugio y en los problemas prácticos que implica sostenerlo. Lo describe como lo opuesto al cliché de bajar sola al sótano a investigar un ruido, una escena habitual en el género.
El autor reconoce que la película tiene defectos. Señala que el maquillaje gris azulado de los zombis resulta poco convincente, que su inteligencia varía de una escena a otra y que algunas muertes resultan forzadas. Aun así, destaca los efectos prácticos, que considera divertidos, y se muestra sorprendido por la calidad de la fotografía, el montaje y el ritmo. También menciona la presencia de Tom Savini, cuyo trabajo en los efectos especiales le resulta especialmente atractivo, hasta el punto de confesar su simpatía por él.
Tras una nueva visualización, el aficionado asegura que la obra conserva su calidad. Menciona la versión del director disponible en YouTube, que supera las dos horas de duración y que, a su juicio, busca decir algo más profundo. Plantea posibles lecturas sobre la colonización, el materialismo y la misantropía, y sostiene que la película roza la reflexión filosófica si se mira con atención a esos temas.
Por último, el autor concluye que la versión de 1978 es superior a la de 2004. Se trata de una opinión personal expresada por un espectador en un foro de discusión, no de un análisis oficial ni de una valoración de la crítica especializada. Aun así, el testimonio refleja el interés que el filme sigue despertando entre quienes lo redescubren, décadas después de su llegada a las salas y al mercado doméstico.
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