«Joie de Vivre», el homenaje de Luca Guadagnino a Bernardo Bertolucci, llega a Venecia
Por Hugo Gallego · 4 min
El cineasta Luca Guadagnino presenta en el Festival de Venecia un documental de más de siete horas dedicado a Bernardo Bertolucci, un ensayo fílmico que reflexiona sobre la cinefilia del siglo XX.
El Festival de Cine de Venecia acoge este año «Joie de Vivre. Notes, Thoughts, Words, Reflections, Faces, And Visions Concerning Bernardo Bertolucci And The Cinephilia Of The 20th Century That No Longer Exists», un extenso documental dirigido por Luca Guadagnino que rinde homenaje al cineasta italiano Bernardo Bertolucci, fallecido en 2018. La película, con una duración de 426 minutos, se ha convertido en una de las propuestas más exigentes de la programación del certamen y plantea una reflexión profunda sobre el legado de uno de los grandes nombres del cine europeo.
El título completo del proyecto ya anticipa su naturaleza: no se trata de una biografía convencional, sino de un ensayo fílmico que combina notas, pensamientos, palabras, reflexiones, rostros y visiones en torno a la figura de Bertolucci. Guadagnino, conocido por títulos como «Call Me by Your Name» o «Suspiria», construye un retrato que trasciende la mera cronología para adentrarse en la relación entre el cineasta y una época concreta de la historia del séptimo arte. La obra se presenta como una despedida al maestro y, al mismo tiempo, como una meditación sobre una forma de entender el cine que, según sugiere el propio título, ya no existe.
La duración del documental, que casi duplica la de otros grandes trabajos del género estrenados recientemente, lo convierte en una experiencia cinematográfica poco habitual. A pesar de su extensión, las primeras reacciones entre los asistentes al festival destacan que la propuesta de Guadagnino logra mantener el interés cuando se visiona en dos sesiones, tal y como recomienda el propio director. La obra se inscribe en una corriente de homenajes cinematográficos que buscan recuperar la memoria de figuras clave del cine italiano, en un momento en que la industria celebra y revisa su pasado con una mirada crítica y nostálgica a la vez.
Bertolucci, director de obras fundamentales como «El último tango en París», «Novecento» o «El último emperador», con la que ganó el Óscar a la mejor película en 1988, fue una figura central en la renovación del cine italiano y mundial. Su estilo visual, su compromiso político y su capacidad para abordar temas complejos marcaron a varias generaciones de espectadores y cineastas. Guadagnino, que ha citado en numerosas ocasiones la influencia de Bertolucci en su propia obra, se suma ahora a la lista de realizadores que han querido reivindicar su figura y su contribución al lenguaje cinematográfico.
El estreno mundial de «Joie de Vivre» en Venecia supone uno de los momentos más esperados de la sección oficial del festival, que este año combina grandes producciones con propuestas más personales y arriesgadas. La presencia de Guadagnino en la Mostra refuerza el vínculo entre la nueva generación de cineastas italianos y los maestros que les precedieron, en un ejercicio de memoria que busca mantener viva la llama de una cinefilia que, como apunta el título del documental, pertenece a un siglo pasado.




