El Ibex 35 ha vuelto a cerrar este miércoles en máximos históricos al alcanzar los 20.057 puntos, consolidándose por encima de la barrera de los 20.000 puntos que parecía inalcanzable hace apenas unas jornadas. Con un avance del 0,17%, el principal índice de la Bolsa española prolonga un rally que acumula más de un 40% de revalorización en el último año, impulsado por la banca, unos beneficios empresariales mejores de lo esperado y el renovado interés de los inversores por la renta variable europea.
La sesión estuvo marcada por las ganancias en Wall Street y por la continuidad del optimismo en los mercados pese a la incertidumbre geopolítica en Oriente Medio. El petróleo, que el martes se desplomó ante las expectativas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, rebotó ligeramente este miércoles, mientras el Ibex volvía a registrar nuevos máximos intradía y encadenaba otro cierre histórico.
El selectivo se mueve así en terreno desconocido: el récord certifica un cambio de ciclo para la Bolsa española. Tras casi dos décadas sin superar los máximos alcanzados antes de la crisis financiera, el índice no solo dejó atrás el techo de 2007 el pasado octubre, sino que apenas diez meses después ha conseguido instalarse por encima de una cota que durante años pareció inalcanzable.
El repunte no es flor de un día. El índice acumula un rally superior al 41% en poco más de trece meses, desde los 14.000 puntos de hace un año hasta los máximos actuales. 2025 fue su mejor año en lo que va de siglo, con una revalorización del 49%, solo superada por el 54% de 1993. Y en lo que llevamos de 2026, ejercicio que arrancó en 17.307 puntos, el Ibex suma ya más de un 15%.
El 8 de noviembre de 2007 el Ibex marcó lo que durante casi dos décadas fue su máximo histórico de cierre, en 15.945,70 puntos, impulsado por el auge del crédito y del sector inmobiliario. Al día siguiente llegó a tocar un máximo intradía de 16.040,40 puntos, aunque esa sesión terminó cerrando a la baja. Apenas unos meses después comenzó un desplome que borró más de la mitad de su valor con la crisis de Lehman Brothers, la recesión y, posteriormente, la crisis de deuda de la eurozona.
Ese récord tardó casi dieciocho años en caer: no fue hasta el 27 de octubre de 2025 cuando el Ibex cerró por encima de los 15.945,70 puntos de 2007, en 16.000,2 puntos, y poco después dejó atrás también el máximo intradía de aquel noviembre. Desde entonces el índice no ha dejado de encadenar máximos hasta llegar a los 20.000 puntos de esta semana.
Entremedias, la pandemia supuso otro golpe de enorme magnitud. En marzo de 2020, con el confinamiento global y la paralización de la actividad económica, el Ibex llegó a perder cerca del 40% de su valor en apenas unas semanas y cayó hasta los 6.107 puntos, su nivel más bajo desde 2012. Aunque la recuperación fue rápida en otros índices, el mercado español tardó más tiempo en recomponerse por el peso de sectores especialmente castigados, como el turismo, y por la debilidad de la banca en un entorno de tipos de interés negativos.
Precisamente ahí está una de las claves del momento actual para los expertos. «La combinación de beneficios empresariales sólidos, liderazgo de la banca y las infraestructuras, una valoración atractiva frente a otros mercados y la vuelta del capital internacional hacia Europa explica que el Ibex haya llegado ahora a los 20.000 puntos», resume Javier Molina, analista de mercados de eToro.
Si hay un protagonista del rally bursátil de los últimos años es el sector financiero. La composición del Ibex, tradicionalmente criticada por su elevada dependencia de los bancos y su escasa presencia tecnológica, se ha convertido en esta ocasión en una ventaja. «Durante casi una década la banca operó con tipos negativos que penalizaban enormemente su rentabilidad. Hoy el escenario es completamente distinto, con márgenes financieros mucho más elevados», explica Manuel Pinto, analista de mercados de XTB.
Las sucesivas subidas de los tipos de interés del Banco Central Europeo desde 2022 dispararon el margen de intereses de las entidades financieras y permitieron encadenar beneficios récord. Como consecuencia, bancos como Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell o Unicaja han sido algunos de los grandes motores del índice.
Ese protagonismo, sin embargo, tiene una doble lectura. Que el sector financiero represente alrededor del 40% del Ibex ha impulsado al índice en este ciclo, pero también aumenta su dependencia de un único factor: la política monetaria del BCE. «Hoy es una ventaja porque coincide con el ciclo, pero a largo plazo aumenta la dependencia del índice a un único sector y reduce su diversificación estructural», advierte Molina. Pinto coincide en ese diagnóstico y considera que el principal riesgo es que un endurecimiento excesivo de la política monetaria termine frenando la demanda de crédito y, con ello, los beneficios de las entidades financieras.
Dentro de ese bloque bancario, además, conviene no tratarlo como un todo homogéneo, tal y como advierten los expertos. Los dos grandes bancos del Ibex, por ejemplo, están siguiendo estrategias de capital casi opuestas.
