El exfutbolista David Beckham ha convertido su nombre en una de las marcas más rentables del deporte mundial y su fortuna familiar sigue batiendo récords. Según las últimas estimaciones, el patrimonio que comparte con Victoria Beckham ronda ya los 1.386 millones de euros, una cifra impulsada por el fútbol, la publicidad y el escaparate global que supone el Mundial de Fútbol de 2026. Su retirada de los terrenos de juego no ha frenado su capacidad de generar ingresos: sus asesores calculan que este ejercicio superará los 117 millones de euros y que el próximo podría alcanzar los 146 millones.

El Mundial ha vuelto a demostrar que el apellido Beckham mantiene un enorme poder comercial. Las grandes compañías lo saben y su agenda publicitaria está repleta de acuerdos con multinacionales como Pepsi, McDonald's, Lay's, Verizon, Bank of America, Home Depot, Stella Artois o SharkNinja, que ven en su imagen una combinación de deporte, moda, glamour y popularidad difícil de igualar. Beckham ya no vende únicamente productos: vende una identidad que se ha mantenido relevante décadas después de convertirse en estrella mundial.

El origen de ese imperio se remonta a su etapa en el Real Madrid, cuando comenzó a trabajar con Simon Fuller, el productor que convirtió a las Spice Girls en un fenómeno planetario. La estrategia era ambiciosa: lograr que Beckham dejara de ser únicamente una estrella deportiva para convertirse en una marca global. De allí surgieron acuerdos cada vez más lucrativos, como el contrato vitalicio con Adidas valorado en unos 135 millones de euros y otras colaboraciones como la de Gillette, que engordaron su patrimonio incluso cuando no pisaba el césped.

La decisión más rentable fue su fichaje por Los Angeles Galaxy en 2007. El contrato incluía el derecho a adquirir una futura franquicia de expansión de la MLS por unos 21 millones de euros, una cantidad que hoy parece ridícula. De aquella operación nació Inter Miami, el club que se ha convertido en uno de los grandes activos de su imperio y que ha cambiado por completo su dimensión económica. La franquicia está ahora valorada en cerca de 2.925 millones de euros.

Durante los primeros años, el proyecto atravesó dificultades y necesitó tiempo para encontrar su sitio, pero el gran cambio llegó en 2023, cuando Beckham consiguió llevar a Lionel Messi a Miami. La llegada del argentino transformó la franquicia casi de la noche a la mañana y convirtió al club en un fenómeno internacional. El interés de los aficionados, la venta de entradas, el merchandising, los patrocinios y los acuerdos comerciales se dispararon. Beckham llevaba tiempo trabajando en aquella posibilidad y llegó incluso a desplazarse a Barcelona para reunirse con Jorge Messi, padre y representante del futbolista.

El crecimiento de Inter Miami no se ha limitado a lo económico. El club ha sumado éxitos deportivos como la Leagues Cup de 2023, el Supporters' Shield de 2024 y la MLS Cup de 2025, y se ha convertido en una de las franquicias de mayor crecimiento del fútbol mundial. Lo que comenzó con una opción de compra de poco más de 20 millones de euros se ha transformado en un activo valorado en casi 3.000 millones, uno de los mejores ejemplos de cómo el exfutbolista ha aprendido a jugar una partida distinta después de retirarse.

El modelo de negocio de Beckham ha evolucionado hacia acuerdos en los que participa en el crecimiento de las compañías con las que trabaja. Su estrategia consiste en convertir la popularidad en participaciones, licencias, derechos comerciales e inversiones que puedan generar beneficios a largo plazo. En esa línea se produjo la venta del 55 % de David Beckham Ventures a Authentic Brands Group, una operación que consolida su imperio empresarial. La combinación de deporte, entretenimiento y publicidad ha convertido a Beckham en un caso único de longevidad comercial, capaz de multiplicar su fortuna mucho después de haber colgado las botas.