El debate sobre los efectos prácticos frente al CGI revive entre los aficionados al cine
Por Carmen Paredes · 4 min
Un usuario de Reddit reaviva la nostalgia por las películas que combinaban efectos prácticos y CGI, citando títulos como Jurassic Park, Alien o Tremors, y defiende que lo artesanal aporta una presencia irrepetible.
La nostalgia por los efectos prácticos en el cine ha vuelto a la conversación digital de la mano de un aficionado que, tras revisar títulos clásicos como Jurassic Park, la saga Alien, The Thing, Big Trouble in Little China o Rush Hour, ha expresado en un foro especializado su añoranza por la combinación de efectos prácticos y CGI que definió a una parte del cine de las últimas décadas.
El usuario, identificado como Spiritual_Start1213, reconoce que el CGI es más económico a largo plazo y permite a los cineastas crear cosas que los efectos prácticos no pueden lograr. Sin embargo, sostiene que lo práctico tiene algo especial. Como ejemplo, menciona Tremors (1990), una película de efectos totalmente prácticos que, a su juicio, lograba que los graboides se sintieran realmente presentes. «¿Habría hecho el CGI que fuera más realista? Seguro. Pero no habría sido la misma película», argumenta.
El mensaje, publicado en la comunidad de cine de Reddit, no es una crítica frontal a la tecnología digital, sino una reivindicación de un equilibrio que, según este espectador, se ha perdido. La combinación de ambas técnicas permitía que lo digital ampliara lo que lo físico ya había construido, en lugar de sustituirlo por completo. Películas como Jurassic Park son citadas con frecuencia como ejemplo de esa integración, donde los animatrónicos y el CGI convivían para dar vida a criaturas que todavía hoy se recuerdan por su presencia física.
La reflexión conecta con un debate recurrente entre los aficionados: si el avance del CGI ha supuesto una pérdida de textura, peso y verosimilitud en pantalla. Para este usuario, el valor de lo práctico no reside solo en el realismo, sino en la experiencia de rodaje y en la huella que deja en la imagen final. La mención de Tremors resulta significativa porque, pese a sus limitaciones técnicas, la película construyó a sus criaturas de forma artesanal, y ese esfuerzo se traduce en una sensación de peligro tangible que el espectador percibe.
El texto también repasa otras franquicias que marcaron época, desde Alien hasta Rush Hour, pasando por The Thing o Big Trouble in Little China. En todos los casos, el denominador común es una mezcla de recursos que hoy parece menos frecuente en las grandes producciones. El autor del mensaje no pide volver al pasado, pero sí lamenta que la balanza se haya inclinado tanto hacia lo digital que se ha diluido ese carácter artesanal.
La publicación ha generado un espacio de discusión sobre cómo las decisiones técnicas afectan a la emoción del relato. Para muchos seguidores, el efecto práctico no es solo una cuestión de estética, sino de interpretación: los actores reaccionan ante algo real, y eso se nota. El CGI, en cambio, exige imaginar en el vacío, lo que a veces resta intensidad a las escenas.
En un momento en que la industria recurre masivamente a la postproducción digital, voces como la de este aficionado recuerdan que la tecnología no es el único camino hacia la credibilidad. La combinación de ambos mundos, cuando está bien ejecutada, sigue siendo una fórmula apreciada por el público. La conversación, lejos de ser una queja aislada, refleja un interés duradero por el oficio y por las decisiones creativas que hay detrás de cada plano.




