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Georgia Oakley firma una nueva adaptación de «Sense and Sensibility» con Daisy Edgar-Jones y Caitriona Balfe

Por Daniela Delgado · 6 min

La directora Georgia Oakley estrena su versión de «Sense and Sensibility» de Jane Austen, con Daisy Edgar-Jones, Esmé Creed-Miles, Caitriona Balfe, George MacKay y Fiona Shaw. La crítica destaca el naturalismo de las interpretaciones y la sensibilidad contemporánea del relato.

La directora Georgia Oakley lleva a la pantalla una nueva adaptación de «Sense and Sensibility», la novela de Jane Austen, con un reparto encabezado por Daisy Edgar-Jones, Esmé Creed-Miles, Caitriona Balfe, George MacKay y Fiona Shaw. La película sigue a tres hermanas que, tras verse obligadas a abandonar la propiedad familiar junto a su madre viuda, se instalan en una humilde casa de campo, donde afrontan el amor y el desengaño.

Las primeras críticas coinciden en señalar el enfoque naturalista de Oakley y la frescura de las interpretaciones. Robbie Collin, de The Telegraph, le otorga cinco estrellas sobre cinco y subraya que las actuaciones tienen «la compostura históricamente apropiada, pero también se sienten frescas y sin ensayar». El crítico destaca además una decisión inspirada: la presencia recurrente de perros que deambulan, olfatean o dormitan a los pies de sus dueños mientras se desarrolla el drama. Para Collin, ese detalle, que podría parecer trivial, humaniza la historia y aporta un humor cálido.

Sophia Ciminello, de AwardsWatch, califica la cinta con una «A-» y pone el foco en la espera constante de las protagonistas: aguardan el testamento del padre, las cartas de Edward, la visita de Willoughby. Pese a la decepción y el desamor, la crítica considera que el vínculo entre hermanas brilla cuando Oakley muestra las sonrisas compartidas de Elinor y Marianne. Según Ciminello, el guion de Reid, fiel a la novela de Austen, presenta el dolor como parte esencial de la vida, una experiencia que solo hace amar con más intensidad al madurar. Aunque no alcanza las cotas cinematográficas de la adaptación de 1995 firmada por Ang Lee y Emma Thompson, la describe como una nueva versión amplia que hará enamorarse de nuevo de las palabras de Austen.

William Bibbiani, de The Wrap, considera que se trata de una adaptación sensacional de la obra maestra de Jane Austen. En su opinión, revisitamos los textos clásicos no porque nadie los haya hecho bien antes, sino porque las nuevas generaciones merecen su propia aproximación y recordarnos qué historias siguen importando. La película de Oakley, escribe, demuestra que Austen sigue siendo igual de relevante y que este equipo —directora, guionista, reparto y equipo técnico— es igual de talentoso, sensible y, sí, también sensato que sus predecesores.

No todas las valoraciones son entusiastas. David Rooney, de The Hollywood Reporter, anticipa que los puristas históricos pondrán los ojos en blanco ante las melenas sueltas en lugar de los recogidos pulcros de la época. El elemento que más le hizo gemir fueron las escenas de baile: se pregunta si toda producción de época posterior a «Bridgerton» debe mezclar la danza tradicional con toques modernos estilizados. Para Rooney, ese tipo de floritura se ha convertido en un cliché tan previsible como la rigidez acartonada de los dramas de época clásicos, sobre todo cuando resulta tan inorgánica como aquí. Las mujeres, ironiza, parecen haberse perdido de camino a la clase de cuadrilla y haber acabado en una sesión de Pina Bausch. Aun así, agradece que Oakley se haya contenido en gran medida y no haya recurrido al enfoque efectista de Emerald Fennell.

Beatrice Loayza, de Variety, establece una diferencia entre ser un actor dotado y una auténtica estrella, algo que, a su juicio, tenía la «Sense and Sensibility» de Ang Lee en todos sus papeles. La Marianne de Creed-Miles, de lengua afilada y ojos chispeantes, se acerca a ese magnetismo inexplicable, aunque el guion, que la hace sonar como un disco rayado con tantas referencias a la pasión y a los hombres apasionados, la vuelve un tanto cliché. En cuanto al reparto, Loayza confirma que el reciente descubrimiento de Dillane no fue una casualidad: su Willoughby es un canalla perezoso y engreído, un libertino propio y quizá la única presencia principal que aporta una ligereza y un humor sin estudiar a ese mundo de decoro contenido.

Dan Bayer, de NBP, puntúa el filme con un 8 sobre 10 y sostiene que, al esforzarse por dar a los personajes de Jane Austen un aire más contemporáneo, Oakley ha logrado una «Sense and Sensibility» que se siente atemporal, capaz de acercar a la autora a una nueva generación de mujeres que aprenden a equilibrar sus propias necesidades con lo que la sociedad espera de ellas. Aunque esas cosas hayan cambiado en los dos siglos transcurridos desde que Austen escribió la novela, Bayer cree que todavía tiene mucho que enseñarnos. La interpretación de Oakley, entretenida en todos los sentidos en que Austen siempre lo ha sido y con una identidad propia, le parece inmaculada y demuestra que aún queda mucha vida nueva en los textos antiguos.

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Daniela Delgado

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Daniela Delgado cubre para Comm Party actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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