Jennifer Kent siguió a «The Babadook» con un western australiano polémico
Por Carmen Paredes · 3 min
La directora australiana Jennifer Kent, responsable de «The Babadook», dirigió después «The Nightingale», un western australiano de gran dureza que generó controversia por su violencia explícita.
Jennifer Kent se convirtió en una de las directoras más celebradas del cine de terror contemporáneo con «The Babadook», su ópera prima de 2014. Para su siguiente largometraje, la cineasta australiana cambió por completo de registro y firmó «The Nightingale», un western australiano de una brutalidad extrema que no tardó en convertirse en objeto de polémica.
La película supuso un giro radical respecto al universo psicológico y fantástico de «The Babadook». Kent trasladó su mirada a un paisaje histórico y violento, el de la Australia colonial, y lo hizo sin renunciar a la crudeza que ya caracterizaba su forma de narrar el miedo. El resultado fue una obra que dividió a la crítica y al público precisamente por la intensidad de sus imágenes.
La controversia en torno a «The Nightingale» se centró en su representación explícita de la violencia. La película incluye secuencias de una dureza considerable que llevaron a parte de la audiencia a abandonar las salas durante sus proyecciones en festivales y en su estreno comercial. Ese rechazo no impidió que el filme fuera reconocido por su ambición artística y por la solidez de su dirección.
El caso de Kent ilustra una trayectoria habitual en el cine de género: una directora que alcanza notoriedad con una primera película de terror y que, en lugar de repetir la fórmula, apuesta por un proyecto de época, más áspero y alejado de las expectativas generadas. «The Nightingale» se inscribe así en una tradición de westerns australianos que retratan la violencia y las tensiones sociales del pasado colonial del país.
La directora ha desarrollado buena parte de su carrera en Australia, un contexto cinematográfico que en los últimos años ha producido propuestas de género con proyección internacional. Su nombre se ha consolidado como una de las voces más personales surgidas de ese circuito, capaz de moverse entre el terror psicológico y el drama histórico sin perder un sello autoral reconocible.
La polémica, lejos de eclipsar la película, la mantuvo en el centro de la conversación durante su recorrido por festivales y salas. Para una parte del público, la dureza de «The Nightingale» era precisamente el motivo para prestarle atención; para otra, se convirtió en una barrera difícil de superar. En cualquier caso, el filme confirmó que Kent no estaba dispuesta a repetir el éxito de «The Babadook» con una secuela o con una variación del mismo esquema.
El interés por la trayectoria de la cineasta se mantiene vivo dentro del panorama del cine de autor australiano, donde su figura ocupa un lugar destacado entre las directoras que han logrado trascender las fronteras de su país. «The Nightingale» sigue siendo, años después de su estreno, uno de los títulos más comentados de esa filmografía por su combinación de violencia, atmósfera y ambición narrativa.
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