Michel Gallero, conocido como «el mentalista de las estrellas», asegura que la hipnosis es un fenómeno cotidiano y que todas las personas se hipnotizan a sí mismas hasta cinco veces al día sin ser conscientes de ello. En una entrevista, el artista venezolano explica que procesos como perderse en pensamientos mientras se conduce y saltarse una salida habitual son ejemplos de «hipnosis leve». «Todos nos hipnotizamos hasta cinco veces al día. Imagina cuando vuelves a casa en coche y de pronto te saltas tu salida en la carretera. Es un camino que haces todos los días, lo conoces de memoria, pero estabas tan concentrado en algo que te olvidaste de la conducción. Eso es un proceso de hipnosis leve», detalla.
Gallero comenzó su carrera en la magia a los cinco años, inspirado por su abuela, que era maga. «Mi infancia estuvo rodeada de palomas, cartas y pañuelos», recuerda. A los diez años conoció al maestro Juan Tamariz y empezó a asistir a congresos de magos. Sin embargo, a los veinte descubrió que el mentalismo provocaba «reacciones mucho más potentes» que la magia tradicional, por lo que dejó de hacer desaparecer objetos para centrarse en jugar con los pensamientos del público. Hoy es capaz de adivinar el número que alguien tiene en mente, inducir a pensar en una palabra o mover unas gafas con el calor de su cuerpo.
El mentalista ha leído la mente a figuras como el exfutbolista Jordi Alba, los hermanos Estopa y la presentadora Susanna Griso, lo que le ha valido el apodo de «el mentalista de las estrellas». Ofrece más de 150 espectáculos al año en todo el mundo y asegura que disfruta especialmente cuando hay escépticos entre el público: «Los hago creer en tres segundos». No obstante, reconoce que es más difícil trabajar con personas que no colaboran: «Le dices que piense en un número y está pensando en qué va a almorzar». También señala diferencias de género: «Si el hombre va acompañado de su pareja, se puede complicar. Porque la mayoría de los hombres quieren sentirse superiores delante de sus parejas. Y que llegue otro hombre a leerles la mente... No van a permitirlo. A las mujeres no les pasa. En esos casos utilizo la comedia para relajar a la persona y conectar».
Gallero diferencia claramente el mentalismo del ilusionismo tradicional. «El mentalismo es una rama del ilusionismo que juega mucho más con lo interno de la persona que con lo externo. En un show de ilusionismo todo pasa con objetos: parten a una mujer por la mitad, alguien levita, etc. En el mentalismo todo pasa dentro de ti y yo lo voy a ir revelando con diferentes técnicas para que pueda sorprender», explica. Prefiere hablar de «técnicas» o «juegos» en lugar de «trucos», y menciona que se basa en el estudio del pensamiento humano, el lenguaje corporal y la psicología.
El mentalismo también se aplica fuera de los escenarios, en ámbitos como la policía o el deporte de élite. «Tiger Woods, Rafael Nadal o Muhammad Ali trabajaron con un hipnotista durante su carrera», señala Gallero. «Cualquier atleta hoy en día tiene la misma tecnología, el mismo gimnasio y la misma dieta, pero ¿qué les diferencia? La cabeza. En deportes como el tenis, donde estás solo, la mente es clave para soportar la presión».
En cuanto a la hipnosis, Gallero desmiente mitos comunes, como la creencia de que alguien puede quedar «atrapado» en ese estado. «Eso no ha pasado en la historia», asegura. «Además, durante la hipnosis no estás dormido, sino concentrado. Es tu subconsciente el que actúa por ti». Explica que, aunque un hipnotista puede lograr que una persona crea haber olvidado su nombre, hable un idioma inventado o se ría sin control, la hipnosis no anula la conciencia. Si la persona tiene una necesidad urgente, como ir al baño, interrumpe el estado hipnótico de forma natural: «Se levanta inmediatamente porque el consciente se impone al subconsciente».
Gallero también se refiere al conocido caso del podcaster Jordi Wild, quien ofreció 100.000 euros a quien lograra hipnotizarlo durante su programa especial de verano. El reto fue asumido por el hipnotista Aryel Altamar, pero no consiguió hipnotizarlo. Gallero revela que también recibió la invitación de Wild, pero la rechazó. «Su equipo se puso en contacto con nosotros, lo valoré con mi equipo y decidí rechazarla», explica. La razón, según Gallero, es que «en la hipnosis lo más importante es que la persona quiera ser hipnotizada y se deje llevar. Jordi no solo no creía en la hipnosis, sino que, además, inconscientemente sabía que, si conseguía hipnotizarlo, tendría que pagar 100.000 euros. Iba a hacer todo lo posible por evitarlo». A pesar de ello, Gallero insiste en que la hipnosis «no es una cuestión de creencias, sino de realidad», y añade: «Admiro muchísimo a Jordi, pero creo que debería investigar más».
