El actor estadounidense Robert De Niro, ganador de dos premios Óscar y considerado uno de los intérpretes más influyentes de su generación, ha provocado una amplia conversación en el ámbito cultural y espiritual tras una declaración en la que equipara su propia existencia con la divinidad. En sus palabras, «soy como Dios y Dios es como yo, soy tan grande como Dios, él es del mismo tamaño que yo, no está por encima de mí ni yo estoy por debajo de él». La frase, difundida en diversos medios, ha sido interpretada no solo como una afirmación personal, sino como una metáfora sobre el valor intrínseco del ser humano y su capacidad para crear, amar y transformar el mundo.
Nacido en Nueva York el 17 de agosto de 1943, De Niro ha construido una carrera cinematográfica que abarca más de cinco décadas. Su trabajo en películas como «El padrino: Parte II» (1974), donde encarnó al joven Vito Corleone, y «Toro salvaje» (1980), en la que interpretó al boxeador Jake LaMotta, le valió dos estatuillas de la Academia. Además, ha sido nominado en múltiples ocasiones a los Óscar y a los Globos de Oro, obteniendo también un Globo de Oro y la Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia por «Confesiones verdaderas» (1981). Su colaboración con el director Martin Scorsese ha dado lugar a obras maestras como «Taxi Driver» (1976), «El rey de la comedia» (1982), «Casino» (1995), «El irlandés» (2019) y «Los asesinos de la luna» (2023).
La reflexión de De Niro sobre Dios ha sido recibida con interés por parte de críticos y seguidores, quienes ven en ella una postura filosófica que trasciende lo religioso. Más allá de una interpretación literal, la frase puede entenderse como una declaración sobre la igualdad esencial entre el individuo y lo divino, así como una invitación a reconocer la fortaleza interior de cada persona. En un contexto donde las celebridades suelen evitar pronunciarse sobre temas espirituales, la declaración del actor destaca por su contundencia y por la ausencia de matices jerárquicos entre el ser humano y una entidad superior.
De Niro, conocido por su método de actuación inspirado en las técnicas de Konstantín Stanislavski, ha interpretado a lo largo de su carrera una amplia variedad de personajes, desde gánsteres y boxeadores hasta cómicos y agentes del gobierno. Su versatilidad le ha permitido participar en dramas, comedias, thrillers y cine de época, consolidándose como un referente del séptimo arte. Entre sus películas más destacadas se encuentran «The Deer Hunter» (1978), «Érase una vez en América» (1984), «Heat» (1995), «Ronin» (1998), «Silver Linings Playbook» (2012) y «Joker» (2019).
La declaración del actor también ha reavivado el interés por otras frases célebres que ha pronunciado a lo largo de su vida, tanto dentro como fuera de la pantalla. Entre ellas se incluyen reflexiones sobre la soledad, la justicia y la supervivencia, como «La soledad me ha perseguido siempre. A todas partes. En los bares, en los automóviles, en las calles y en las tiendas. No tengo escapatoria» o «Se dice que no hay religión suficiente para que las personas se amen entre sí, pero sí para que se odien». Estas citas, junto con la reciente afirmación sobre Dios, dibujan el perfil de un artista que no teme explorar las preguntas fundamentales de la existencia.
En un momento en que la industria del entretenimiento enfrenta debates sobre la representación, la diversidad y el papel de las figuras públicas en la sociedad, la postura de De Niro añade una capa adicional de complejidad a su legado. A sus 82 años, el actor continúa activo en el cine y en la vida pública, demostrando que su capacidad para generar conversación va más allá de la pantalla. La reflexión sobre la divinidad y la identidad humana, lejos de ser una simple anécdota, se ha convertido en un tema de análisis en círculos culturales y espirituales, reafirmando la vigencia de un artista que siempre ha buscado desafiar los límites, tanto artísticos como filosóficos.
