La diseñadora y empresaria Vicky Martín Berrocal ha convertido su cuenta de Instagram en un altavoz para hablar de una realidad que, según ella, muchas mujeres viven en silencio: la soledad de quien aparenta poder con todo. En un vídeo publicado mientras se maquilla, la creadora, de 53 años, ha lanzado una reflexión sobre la presión constante que soportan las mujeres y ha desatado una oleada de reacciones entre sus seguidores.

«Hay una soledad de la que casi nadie habla, la soledad de la mujer que aparentemente puede con todo», afirma mirando a cámara. A partir de ahí, desarrolla un discurso que muchas usuarias han compartido al sentirse identificadas. La exmujer de Manuel Díaz «El Cordobés» asegura que no se refiere al aislamiento tradicional, sino a la sensación de vacío que aparece después de cumplir con todas las exigencias del día a día.

«Es la soledad de la mujer que trabaja, la que cuida, la que sonríe, la que siempre te dice que está bien, pero luego llega a casa y se sienta sola en silencio», explica en el vídeo. La diseñadora sostiene que esa realidad afecta sobre todo a quienes han asumido durante años el papel de mujeres fuertes, resolutivas y capaces de afrontar cualquier situación sin pedir ayuda. Esa imagen, advierte, puede esconder un importante desgaste emocional.

El mensaje central de la publicación es que sobrevivir no es lo mismo que vivir. «Nos hemos acostumbrado tanto a sobrevivir que se nos ha olvidado vivir tranquilas», sostiene. La frase ha resonado entre muchas mujeres que reconocen en su rutina diaria una acumulación de responsabilidades familiares, laborales y personales que deja poco espacio para el bienestar propio.

La reflexión de Martín Berrocal coincide con un debate creciente en el ámbito sanitario. La Organización Mundial de la Salud ha alertado del impacto de la soledad no deseada en la salud física y mental, y aunque las estadísticas suelen señalar a hombres, jóvenes y personas mayores como los grupos con mayor riesgo de aislamiento social, los especialistas distinguen entre la ausencia objetiva de relaciones y la soledad percibida. El psicólogo John T. Cacioppo, uno de los grandes referentes internacionales en el estudio de la soledad, explicó que la soledad subjetiva aparece cuando una persona siente que sus vínculos no satisfacen sus necesidades emocionales. Esa sensación puede existir incluso rodeada de familia, amigos o compañeros de trabajo.

Otro de los puntos clave del mensaje es la presión por llegar a todo. «En ese silencio aparecen los miedos, la ansiedad, la comparación constante, la presión por ser perfecta, válida, fuerte y joven. Es agotador», asegura. Su reflexión conecta con el concepto de carga mental, utilizado en sociología y psicología para describir las tareas de organización, planificación y anticipación que sostienen el funcionamiento de un hogar y que a menudo no se ven. La socióloga Susan Walzer analizó en su investigación «Thinking About the Baby» cómo muchas mujeres asumen no solo los cuidados visibles, sino también toda la planificación previa que estos requieren. Arlie Russell Hochschild, autora de «The Second Shift», documentó además la doble jornada que muchas mujeres afrontan al llegar a casa después de su trabajo.

La exposición prolongada a esa carga también tiene consecuencias físicas y emocionales. El endocrinólogo Hans Selye, considerado uno de los padres del estudio moderno del estrés, describió el Síndrome General de Adaptación, un proceso por el cual la tensión mantenida en el tiempo provoca un importante desgaste en el organismo. En la práctica, ese desgaste se traduce en pequeñas renuncias cotidianas: se posponen actividades personales, disminuye el tiempo dedicado a las amistades, se sacrifica el descanso y se anteponen las necesidades de los demás. Poco a poco, la sensación de aislamiento emocional puede instalarse incluso cuando la persona está acompañada.

Vicky Martín Berrocal, que ha hecho de las redes sociales un espacio habitual de comunicación con sus seguidores, invita a cuestionar un modelo de vida que empuja a muchas mujeres a responder simultáneamente a sus responsabilidades familiares, laborales y personales. El debate abierto por su vídeo muestra que muchas mujeres se sienten interpeladas por un mensaje que pone nombre a una experiencia cotidiana.