El packaging de belleza apuesta por el color y las formas expresivas en 2026
Por Hugo Gallego · 5 min
La industria cosmética abandona el minimalismo de la era 'clean girl' y adopta envases vibrantes, texturas táctiles y diseños tridimensionales para captar la atención en redes sociales y en tienda.
El packaging de belleza ha dejado atrás el minimalismo silencioso que dominó la industria durante años. En 2026, las marcas apuestan por colores vibrantes, acabados táctiles y estéticas retro que convierten cada producto en un objeto digno de ser fotografiado y compartido en redes sociales. Así lo confirma un informe reciente de Mintel, que señala que más de la mitad de los consumidores estadounidenses presta mucha atención al aspecto y la sensación de los productos de maquillaje y fragancia.
El cambio es especialmente visible si se compara con el contexto de 2022. Por entonces, el lanzamiento de la marca de cuidado de la piel Byoma, con un diseño geométrico y colorido, supuso un contraste radical frente a la estética imperante. Firmas como Nécessaire, Ouai, Aesop y The Ordinary habían consolidado un imaginario de envases neutros y tipografías discretas que transmitían una idea de lujo silencioso. «Estábamos en el apogeo de la estética 'clean girl'», recuerda Allison Kent-Gunn Garibay, fundadora de 3E Beauty Consulting y consultora de packaging, en declaraciones recogidas por Fashionista. «Existía la creencia de que, para que una marca de belleza se sintiera elevada o premium, tenía que ser visualmente discreta».
Cuatro años después, esa creencia se ha invertido. El informe de Mintel detecta una adopción generalizada de tonos vivos y acabados que elevan la experiencia de «unboxing» en plataformas como TikTok e Instagram. El fenómeno no se limita a las marcas dirigidas a la Generación Z, como Evereden, sino que también alcanza a firmas orientadas a millennials y a la Generación X. «El auge actual de la belleza ha llevado a innovaciones más fuertes y a la idea de que todos necesitamos destacar más», explica Lena Park, cofundadora y directora de la marca coreana Mixik, con sede en Los Ángeles. «La atención es efímera en internet y abrumadora en las tiendas, así que las marcas necesitan más formas de captar la mirada del consumidor».
El relanzamiento de Marc Jacobs Beauty en 2026 es uno de los ejemplos más claros de esta transformación. La marca, que había discontinuado su línea anterior en 2021 y era reconocida por sus envases negros brillantes con herrajes plateados, regresó con colores maximalistas y diseños tridimensionales. La acogida en redes sociales fue inmediata. La creadora de contenido Maddie Evans celebró ante sus 115.000 seguidores en TikTok que el producto le producía «mucha felicidad y alegría» al maquillarse. Smashbox también optó por el color en 2026: sustituyó los tubos metálicos de sus prebases por versiones en distintos tonos para «destacar y evocar emoción», según Jill Tomandl, vicepresidenta de desarrollo global de producto e innovación de Estée Lauder Companies, West Coast Brands.
El fenómeno también está llegando a la belleza coreana, tradicionalmente asociada a una estética clínica y minimalista. Sora Lee, consejera delegada y cofundadora de Jiyu, señala que las marcas coreanas «a menudo no se sienten capacitadas para tomar decisiones audaces, así que optan por el camino seguro», aunque esa dinámica está evolucionando. «La gente está cansada de productos que se difuminan entre sí. Quiere coger algo, saber para qué sirve y sentir algo por la marca. El color es la forma en que una marca muestra su personalidad antes de que nadie lea un solo ingrediente», añade Lee. Park atribuye parte de este cambio a los fabricantes de Corea y China, que ofrecen una variedad cada vez mayor de formatos.
La consultora Kent-Gunn Garibay subraya que algunos de los ejemplos más llamativos de packaging expresivo proceden de marcas fuera de Estados Unidos, como el envase íntegramente de aluminio de la firma mexicana Aora Makeup, o el diseño industrial de las filipinas Issy Cosmetics y Sunnies Face. En paralelo, advierte de que las expectativas del consumidor son más altas que nunca y que la estética no debe sacrificar la funcionalidad. «El mejor packaging resuelve problemas», afirma. «Protege la fórmula, dispensa el producto...». La máxima se mantiene: el envoltorio debe ser tan útil como atractivo, porque ya no es solo un objeto en la estantería, sino la primera impresión de una marca en la pantalla.
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