El tiburón blanco macho más grande jamás monitoreado en la costa atlántica de Estados Unidos ha vuelto a ser detectado cerca de un conocido destino vacacional, según informaron este jueves los responsables del programa de marcaje OCEARCH. El ejemplar, bautizado como «Contender», pesa aproximadamente 770 kilogramos y mide más de cuatro metros de longitud, lo que lo convierte en un espécimen excepcional incluso para su especie.

Los datos de localización, actualizados por la organización sin ánimo de lucro que rastrea los movimientos de grandes escualos, sitúan a «Contender» en aguas próximas a la costa de Carolina del Norte, una zona muy frecuentada por turistas durante la temporada estival. Aunque la posición exacta no se ha hecho pública para evitar interferencias, los investigadores confirmaron que el animal se encuentra en un área donde la actividad humana es habitual.

«Contender» fue marcado por primera vez en enero de 2025 frente a las costas de Florida, y desde entonces su rastro ha sido seguido por cientos de miles de usuarios a través de la aplicación de seguimiento de tiburones de OCEARCH. Su tamaño y peso lo sitúan como el mayor tiburón blanco macho registrado en el Atlántico norte, superando a otros ejemplares conocidos como «Ironbound» o «Breton».

La reaparición de este escualo ha generado un notable interés mediático y científico, ya que los tiburones blancos son una especie clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos. Los expertos subrayan que, pese a su imponente tamaño, los ataques a humanos son extremadamente raros y que estos animales no representan una amenaza real para los bañistas si se mantienen las distancias de seguridad.

El seguimiento por satélite ha permitido a los científicos conocer mejor los patrones migratorios de los tiburones blancos en el Atlántico. «Contender» ha recorrido miles de kilómetros desde que fue marcado, desplazándose desde las cálidas aguas del golfo de México hasta las frías corrientes de Nueva Escocia, en Canadá. Su reciente localización cerca de la costa de Carolina del Norte coincide con la época en que muchos tiburones blancos se acercan a tierra firme para alimentarse de focas y otros mamíferos marinos.

La noticia ha coincidido con un aumento en las búsquedas en internet del término «blanco», en referencia al color característico de la especie, lo que refleja el interés del público por conocer más sobre estos depredadores oceánicos. Las autoridades locales han recordado a los visitantes de las playas que deben respetar las normas de seguridad y evitar acercarse a cualquier animal marino de gran tamaño.

OCEARCH, la organización responsable del marcaje, ha destacado que la información recopilada gracias a «Contender» es fundamental para diseñar estrategias de conservación y para entender cómo el cambio climático está alterando las rutas migratorias de los tiburones. Los datos indican que los ejemplares de gran tamaño como este son cada vez más frecuentes en latitudes septentrionales, posiblemente debido al calentamiento de las aguas superficiales del océano.

El avistamiento de «Contender» ha sido recogido por varios medios de comunicación internacionales, que han calificado al animal como una «bestia casi prehistórica» por su tamaño y antigüedad evolutiva. Los científicos calculan que este tiburón podría tener entre 30 y 40 años, una edad avanzada para su especie, lo que lo convierte en un superviviente excepcional en un océano cada vez más presionado por la actividad humana.

Mientras tanto, los responsables de las playas de Carolina del Norte han instalado carteles informativos y han reforzado la vigilancia aérea para garantizar la seguridad de los bañistas sin perturbar al animal. Los expertos recomiendan no entrar en pánico y recuerdan que la presencia de tiburones en aguas costeras es un fenómeno natural que ocurre cada verano en esta región del Atlántico.