La chaqueta de jacquard se consolida como el complemento de moda que eleva cualquier look con vaqueros
Por Carlos Benítez · 4 min
Las prescriptoras de estilo de las generaciones veinteañera y treintañera coinciden en que la chaqueta de jacquard es la prenda clave para transformar unos vaqueros básicos en un conjunto sofisticado esta temporada.
La chaqueta de jacquard se ha convertido en la prenda favorita de las prescriptoras de moda de entre veinte y treinta y tantos años para acompañar unos vaqueros. El tejido, caracterizado por sus dibujos complejos y su acabado brillante, aporta un aire de riqueza inmediato a cualquier conjunto informal, según coinciden las creadoras de contenido que marcan tendencia en las principales plataformas digitales.
Este fenómeno responde a una lógica de estilo muy concreta: elevar prendas cotidianas mediante una sola pieza statement. La chaqueta de jacquard funciona como contrapunto sofisticado de los vaqueros, ya sean rectos, anchos o de corte clásico. El contraste entre la textura elaborada de la prenda superior y la sencillez del denim genera un equilibrio visual que las expertas en moda describen como sofisticación sin esfuerzo.
La clave del éxito de esta combinación reside en su versatilidad. Una chaqueta de jacquard puede llevarse sobre una camiseta básica y unos vaqueros para un look de día, o sobre una blusa de seda para una cena informal. Los tonos dorados, plateados y los estampados geométricos son los más repetidos en los armarios de las prescriptoras, que suelen apostar por siluetas estructuradas o ligeramente oversize.
El jacquard no es un tejido nuevo. Su nombre proviene del inventor francés Joseph Marie Jacquard, que en 1804 desarrolló un telar capaz de producir patrones complejos de forma automatizada. Desde entonces, ha sido sinónimo de lujo y artesanía textil, presente en las colecciones de las casas de moda más prestigiosas. Su resurgimiento en el ámbito del street style responde a una tendencia más amplia: la búsqueda de prendas que parezcan caras sin serlo necesariamente.
Las redes sociales han acelerado la adopción de esta tendencia. En plataformas como Instagram y TikTok, los vídeos en los que creadoras de contenido muestran cómo combinan sus chaquetas de jacquard con vaqueros acumulan miles de visualizaciones. La estética resultante se asocia con un estilo pulido pero relajado, alejado de la formalidad excesiva y cercano a lo que la industria denomina lujo silencioso.
Para quienes deseen incorporar esta tendencia, las expertas recomiendan buscar chaquetas de jacquard en tonos neutros como el negro, el crema o el azul marino, que facilitan la combinación con cualquier lavado de vaquero. Las versiones con forro interior y botones metálicos aportan un plus de calidad percibida. En cuanto a los vaqueros, los cortes rectos y los de tiro alto son los que mejor equilibran la volumetría de la chaqueta.
La tendencia se enmarca en un momento en el que la moda apuesta por recuperar el valor de los tejidos y los acabados artesanales. Frente a la uniformidad de las prendas básicas, la chaqueta de jacquard ofrece una vía accesible para añadir carácter a un fondo de armario compuesto por prendas sencillas. No en vano, las prescriptoras de estilo insisten en que no se trata de una moda pasajera, sino de una inversión de temporada que puede reutilizarse durante años.
Con la llegada de las temperaturas más frescas, la chaqueta de jacquard se posiciona como el recurso más eficaz para quienes buscan un look cuidado sin renunciar a la comodidad de los vaqueros. Su capacidad para transformar un conjunto básico en una propuesta sofisticada la convierte en la pieza clave del armario de transición.
5




