La aparatología facial ha dejado de ser un recurso reservado a las clínicas estéticas y se ha instalado en los hogares. Máscaras de luz LED, dispositivos de microcorrientes, crioterapia y electroestimulación forman ya parte de la rutina de belleza de millones de personas, y en 2026 la oferta disponible es tan amplia que la elección puede resultar abrumadora. Antes de comprar conviene tener claro el objetivo: una máscara de luz roja no actúa igual que un aparato de microcorrientes y ninguno de los dos persigue el mismo fin que la crioterapia.
Entre los dispositivos analizados, el Shark CryoGlow destaca por ser una de las propuestas más originales del año. El modelo combina en un solo cabezal la fototerapia LED, en sus variantes roja, infrarroja y azul, con la tecnología InstaChill de frío regulable en tres intensidades. Está pensado para el contorno de ojos, requiere sesiones de solo seis a ocho minutos y ofrece cuatro tratamientos preprogramados para adaptarse a distintas necesidades de la piel. Su principal ventaja es aunar dos tecnologías que normalmente funcionan por separado; su principal limitación, la ausencia de aplicación móvil para personalizar los tratamientos o registrar la evolución. Su precio ronda la franja media-alta, lo que puede frenar a quienes se inician en este tipo de aparatos.
Otro de los modelos destacados es la FAQ 202 de FOREO, considerada una de las máscaras más completas del mercado. Es inalámbrica, transparente y cuenta con 600 puntos de luz y ocho longitudes de onda diferentes, una variedad que ninguna otra máscara de la selección iguala. Sus tratamientos cubren arrugas, acné, manchas, rojeces y falta de luminosidad en sesiones de cinco minutos. La silicona flexi-fit permite moverse con libertad, hablar o leer durante el tratamiento, y la aplicación móvil sirve para ajustar la sesión a las necesidades de cada piel. Como contrapartida, su precio es el más alto de la comparativa y algunos programas avanzados solo están disponibles a través de la aplicación.
La firma Dreame, conocida por sus electrodomésticos de limpieza, irrumpe en el cuidado facial con la máscara Chrona. Se trata de un modelo plegable con estructura tridimensional, 280 perlas de luz de alta pureza y cinco modos de luz diferentes. Los LEDs se sitúan a un centímetro de la piel, una distancia calculada para maximizar la transmisión lumínica, y el fabricante asegura una pureza de fuente de luz del 99,9 %. Además, el dispositivo cuenta con una validación externa de SGS que respalda resultados medibles en luminosidad y elasticidad a partir del día 28 de tratamiento. Es una apuesta reciente, por lo que su precio y disponibilidad pueden no ser todavía del todo estables, y no incluye aplicación ni conectividad.
En la gama intermedia hay varias opciones con tecnologías específicas. La CurrentBody Serie 2 combina luz roja con infrarroja cercana y una variante más profunda de infrarroja, con tres longitudes de onda de uso clínico y sesiones de diez minutos. La AGE-R ATS Air Shot recurre a la electroestimulación para mejorar la textura de la piel y favorecer la absorción de los cosméticos, con un efecto similar al microneedling pero sin agujas y en sesiones de cinco minutos. El NuFACE Mini+, por su parte, se centra en la reafirmación y el contorno facial gracias a las microcorrientes, cuenta con autorización de la FDA estadounidense e incluye aplicación móvil.
También hay alternativas para distintos presupuestos. La máscara Unicskin incorpora 936 LEDs y siete longitudes de onda para una acción multifunción, aunque requiere sesiones más largas, de veinte a treinta minutos. La Mask LED Prolight ofrece fototerapia facial con siete tonos de luz y 98 LEDs a un precio mucho más accesible. La myLEDmask V2 combina luz roja con infrarroja pulsada, abarca rostro y cuello y ajusta la duración de la sesión según el fototipo de la piel. Por último, el dispositivo Lightinderm une luz LED con un sérum fotoactivo y masaje para estimular la regeneración celular en tan solo tres minutos por sesión.
En resumen, la elección de un dispositivo de aparatología facial no debe basarse únicamente en el precio ni en el número de luces. La tecnología empleada, el tiempo de sesión, la posibilidad de personalizar los tratamientos y la comodidad de uso son factores clave para acertar. Los precios orientativos de los modelos analizados oscilan entre los 150 y los 840 euros, una horquilla amplia que refleja la diferencia de prestaciones. Con independencia del aparato elegido, los resultados dependen también de la constancia y de que el dispositivo seleccionado se corresponda con la necesidad concreta de cada piel: antiedad, luminosidad, acné, reafirmación, textura o absorción de cosméticos.
