La industria del maquillaje evoluciona constantemente, pero los principios básicos para lucir bien a cualquier edad permanecen inalterables. Varios maquilladores de renombre han compartido sus recomendaciones para sacar el máximo partido al cutis, independientemente de la etapa vital. La clave, coinciden, no está en cubrir imperfecciones, sino en potenciar la belleza natural mediante una rutina de cuidado adecuada y técnicas precisas.

Kate Hughes, maquilladora autónoma especializada en pieles maduras, destaca que «lo primero y más importante es el cuidado de la piel. Sin un buen cuidado, no hay buen maquillaje». Explica que con la edad la renovación celular se ralentiza, lo que provoca un aspecto apagado. Su secreto para mantener un cutis radiante a sus 56 años es la exfoliación frecuente, de tres a cuatro veces por semana. Para quienes empiezan, recomienda hacerlo una vez a la semana e ir aumentando gradualmente, utilizando discos exfoliantes o exfoliantes líquidos como el de Paula's Choice con BHA al 2 %. La especialista subraya que esta práctica elimina las células muertas y devuelve la luminosidad al rostro, un efecto que muchas buscan con el término «piel luminosa».

Bobbi Brown, fundadora de Jones Road Beauty y de su propia marca de cosméticos, aconseja a las jóvenes que se inicien en el maquillaje con moderación: «Un poco de brillo de labios, una crema hidratante con color y quizá un toque de colorete o rímel cuando sean mayores. El objetivo no es parecerse a otra persona, sino parecer una misma, solo que un poco más arreglada». Brown advierte que el error más común es intentar cubrir cada imperfección con una capa gruesa de maquillaje, lo que suele llamar más la atención sobre ellas. Recomienda usar productos ligeros para unificar el tono y aplicar corrector solo donde sea necesario, difuminando bien los bordes para que se funda con la piel. «Menos es casi siempre más», sentencia.

La maquilladora Lisa Eldridge, galardonada con un MBE por su trabajo en 2025, comparte una filosofía similar: «Resistir la tentación de aplicar una capa gruesa que cubra toda la piel, y corregir con precisión solo las zonas que consideres absolutamente necesarias disimular». Eldridge sugiere centrar la atención en la piel que rodea las zonas problemáticas, en lugar de ocultarlas por completo. Esta técnica, conocida como corrección puntual, es una de las más consultadas por sus clientas.

Para los días de calor, Hughes recomienda el «método sándwich»: aplicar una prebase fijadora, rociar el rostro con un fijador en espray, aplicar el maquillaje y volver a rociar. Este método, que ella misma utiliza durante los veranos en Ibiza, ayuda a que el maquillaje dure más con altas temperaturas y humedad. No obstante, aclara que es más adecuado para ocasiones especiales que para el día a día. También insiste en el uso de protector solar alto, preferiblemente factor 50, y en evitar la exposición directa al sol. «Un dermatólogo me dijo que o bien tienes buena piel o bien estás bronceada. No se pueden tener ambas cosas», recuerda. Los protectores faciales actuales, como algunos de Nivea, actúan como prebases sin sensación pegajosa.

En cuanto a las bolsas de los ojos, un problema común a partir de la mediana edad debido al envejecimiento y el cansancio, Brown aconseja no intentar disimularlas con correctores densos, ya que tienden a acumularse en las líneas de expresión y resaltan la textura. En su lugar, recomienda priorizar la hidratación con una buena crema para el contorno de ojos y una crema hidratante general. El maquillador venezolano Antonio Cruz, afincado en Mánchester, añade que las cremas con cafeína son «fantásticas» para esta zona y que la constancia en su uso es fundamental. «Hay que ser constante, porque mucha gente compra una crema, la usa una vez y no está segura de si funciona», explica. Con estos consejos, los expertos coinciden en que la confianza en uno mismo sigue siendo el mejor accesorio para cualquier edad.