El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha enviado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para expresar su «seria preocupación» por la reacción de varios gobiernos europeos ante la crisis migratoria registrada en Ceuta. En la misiva, el jefe del Ejecutivo español critica que algunos socios comunitarios hayan optado por «atacar» a España y reclama una videoconferencia extraordinaria de los ministros de Interior de la UE para fijar una respuesta común.
La carta llega después de que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunciara la suspensión del acuerdo de libre circulación Schengen con España. Esa iniciativa ha sido secundada, según la información recogida en el escrito, por países como Dinamarca, Finlandia y la República Checa, además de por formaciones políticas de Portugal. Sánchez califica de «asimétrica» la respuesta del resto de Estados miembros y considera que estas decisiones son «egoístas, polarizantes y fuera de la ley», impulsadas por «prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos». El presidente subraya, no obstante, que esa actitud no es mayoritaria: la mayoría de los países europeos ha mostrado su apoyo a España durante la crisis.
En el escrito, el presidente socialista defiende la gestión de su Gobierno ante lo que describe como una entrada «irregular e inesperada» de 50.000 inmigrantes en Ceuta. Asegura que se consiguió «restablecer plenamente» el control de la frontera «en menos de 48 horas», que se retornó «a la práctica totalidad de los migrantes que cruzaron de forma irregular» y que se evitó «cualquier movimiento posterior no autorizado hacia la Europa continental». Esa respuesta, añade, se logró «en estrecha coordinación con las autoridades marroquíes» y con «muy escaso apoyo de otros Estados europeos».
Sánchez argumenta además que la posición de estos gobiernos es contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los «principios de solidaridad» que unen a los países comunitarios, así como a «los intereses a largo plazo de Europa y al sentido común más elemental». En ese punto recuerda que Ceuta «no forma parte del espacio Schengen», que «casi no quedan migrantes irregulares sin retornar» y que, según Frontex, España es «una de las fronteras exteriores menos porosas de la Unión Europea». Frente a quienes cuestionan la actuación española, el presidente insiste en que su Gobierno ha aplicado «de forma constante» una política migratoria eficaz y solidaria.
El presidente también aprovecha la misiva para defender esa política frente a las críticas recibidas, incluido el proceso de regularización de inmigrantes irregulares impulsado por su Gobierno y las incesantes llegadas a las costas españolas en los últimos años. Según los datos que aporta, el número de entradas irregulares por la frontera sur de España es «la mitad de las registradas, por ejemplo, en Italia» en los últimos cinco años. Frente a las voces que piden la exclusión temporal de España del espacio Schengen, el jefe del Ejecutivo subraya que la seguridad de las fronteras exteriores es «una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no sólo de los que están en primera línea de la Unión».
La carta, remitida este sábado, concluye con una solicitud expresa al Consejo Europeo para que convoque de urgencia una videoconferencia extraordinaria con los ministros de Interior. A juicio de Sánchez, esa reunión debería servir para «establecer una respuesta común a situaciones de este tipo» y para reafirmar que la seguridad fronteriza es un compromiso colectivo. El presidente confía en el «liderazgo» de Von der Leyen para «garantizar que la Unión Europea responda de manera rápida, eficaz y coordinada» ante una crisis que, insiste, afecta al conjunto de los Estados miembros.
