Un artículo de opinión publicado en Okdiario sostiene que el Gobierno de Pedro Sánchez utiliza el concepto de «emergencia climática» de manera dogmática e ideológica, desviando la atención de las medidas prácticas necesarias para enfrentar fenómenos como incendios forestales, inundaciones y el deterioro de infraestructuras. El texto reconoce la base científica del cambio climático, pero lo critica como un sintagma del vocabulario político que la izquierda progresista emplea para afianzar el ecologismo como uno de sus mantras ideológicos, similar a lo que ocurre con las políticas de género o el gasto social.
El autor del artículo sostiene que, a pesar de aceptar el cambio climático como causa de las catástrofes, el Gobierno no se ha puesto manos a la obra para evitar, paliar o mitigar sus consecuencias con recursos y medidas concretas. En su lugar, se ha centrado en una declaración voluntarista de intenciones, ejemplificada en la creación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, cuyas actuaciones, según el texto, responden únicamente a planteamientos ideológicos y no a soluciones efectivas.
El artículo subraya que la comunidad científica, los ingenieros forestales, los agricultores, los ganaderos y los bomberos coinciden en la necesidad de medidas de prevención que no se abordan o se hacen de forma tímida. Reclaman medios y recursos que llegan tarde, mal y nunca. La crítica apunta especialmente al hecho de que, transcurrida una cuarta parte del siglo XXI, los incendios se apagan con los mismos métodos y aviones que hace cuarenta años, a pesar de la revolución tecnológica. Se ignora el carácter multifactorial de los grandes incendios, que requieren respuestas integrales con esfuerzo técnico y económico.
También se menciona a la vicepresidenta Sara Aagesen, a quien el artículo describe como consagrada al dogma del cambio climático desde el inicio de su carrera profesional, en contraste con su predecesora Teresa Ribera, a quien acusa de ser una «trepa creída o descreída de cualquier principio». El presidente Sánchez, según la opinión, explota el verano el «incompetente fanatismo» de la ministra mientras él descansa al sol. La crítica se extiende a la política de conservación, que, según el artículo, empeora las condiciones de inflamabilidad del monte al aplicar un dogmatismo conservacionista contraproducente.
El texto concluye que, en lugar de abordar la emergencia climática como un dogma, el Gobierno debería atender las emergencias concretas —incendios, inundaciones, infraestructuras— con planes integrales y sin escatimar recursos. El artículo recuerda que el clima ha cambiado siempre en la Tierra y que los picos actuales no son necesariamente los más intensos, pero que la prevención y la respuesta efectiva son responsabilidad inmediata de las administraciones.
