La esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, ha entregado este miércoles al juez Juan Carlos Peinado, a través de su defensa, los billetes de avión de su viaje a Londres para asistir a la graduación de su hija. La entrega se produce después de que el instructor de la causa que la investiga le reclamara que justificara el uso del pasaporte, al no contar este con sellos de entrada y salida del Reino Unido. En un recurso presentado simultáneamente, la defensa de Gómez reprocha al magistrado que le exija acreditar la «inexistencia de una conducta delictiva» y le recuerda que la carga de la prueba corresponde a la acusación, no a la investigada.
El pasado 20 de junio, Peinado dictó un auto en el que enviaba a juicio con jurado a Begoña Gómez por cuatro presuntos delitos y le impuso medidas cautelares, entre ellas la retirada del pasaporte, la prohibición de salir de España y la obligación de comparecer cada quince días en el juzgado, al apreciar riesgo de fuga. Días después, el abogado de Gómez, Antonio Camacho, solicitó permiso para que su defendida viajara al extranjero entre el 7 y el 10 de julio: primero a Ankara para asistir a la cumbre de la OTAN junto al presidente del Gobierno, y luego a Londres para la graduación de su hija en Bristol. Un juez que sustituía a Peinado durante unos días de vacaciones autorizó únicamente la segunda parte del viaje, la correspondiente al Reino Unido.
El lunes, Peinado dictó una providencia en la que daba un plazo de cinco días a Gómez para que acreditara que había utilizado el pasaporte exclusivamente para viajar a Inglaterra, al observar que el documento entregado el domingo en los juzgados de Plaza de Castilla no presentaba sellos que verificaran las entradas y salidas del país. Ante este requerimiento, la defensa de Gómez ha presentado un recurso en el que califica la petición de «sorprendente» y argumenta que el Reino Unido ha suprimido la estampación de sellos físicos en los pasaportes como práctica ordinaria, reservándolos únicamente para supuestos excepcionales.
En el escrito, al que ha tenido acceso este medio, la defensa explica que «la acreditación de la entrada en el Reino Unido puede efectuarse mediante otros medios de prueba plenamente válidos, tales como los registros electrónicos de la compañía aérea, tarjetas de embarque, reservas de vuelo, justificantes de viaje, registros de inmigración». Añade que «sin que la falta de un sello en el pasaporte pueda interpretarse, por sí misma, como prueba de la inexistencia del mismo». Por ello, la defensa aporta los billetes de ida a Londres y de vuelta desde Bristol como prueba del desplazamiento.
El recurso también critica que el requerimiento del juez «exige a esta defensa que acredite que no se ha llevado a cabo acto alguno constitutivo del delito de quebrantamiento de medida cautelar», lo que «invierte de forma manifiesta el principio cardinal del proceso penal». La defensa recuerda que «la carga de la prueba corresponde a la acusación, nunca a la defensa» y que debe prevalecer la presunción de inocencia. Sobre la petición de que se demuestre «que no se hizo un uso inadecuado de la autorización de salida del territorio nacional», la defensa afirma que «probar que algo no ocurrió, cuando ese algo no está concretado en un acto o lugar específico y determinado, constituye lo que la doctrina procesalista y la jurisprudencia denominan probatio diabólica».
Por todo ello, el letrado de Begoña Gómez solicita que se deje sin efecto la providencia dictada, que se reconozca que es la acusación quien debe probar una supuesta conducta delictiva y que, en caso de que el magistrado mantenga la exigencia de acreditación, pida datos sobre el viaje a las autoridades británicas. La entrega de los billetes y el recurso se producen en un contexto de creciente tensión procesal entre la defensa de la esposa del presidente y el juez instructor, que mantiene la investigación abierta por cuatro presuntos delitos y ha fijado la celebración del juicio con jurado.
