La decisión de varias escuelas en Inglaterra de retrasar su horario de apertura el próximo lunes para que los alumnos puedan ver el partido de octavos de final del Mundial entre México e Inglaterra ha abierto un intenso debate en el país. El encuentro, que se disputará en el estadio Azteca, comenzará a la 1:00 de la madrugada en Londres, lo que ha llevado a algunos centros educativos a flexibilizar sus horarios para que los niños puedan disfrutar del evento deportivo sin que ello afecte a su asistencia escolar.
El seleccionador nacional de Inglaterra, Thomas Tuchel, ya había bromeado el miércoles animando a los padres a «escribir una excusa para que sus hijos no vayan al colegio y que los dejen ver el partido». «El Mundial se celebra cada cuatro años. Que lo vean», declaró el entrenador alemán, en un comentario que fue recogido por el diario Daily Mirror y que ha servido de catalizador para que algunas escuelas tomen medidas concretas.
Entre los centros que han respondido a la sugerencia de Tuchel se encuentra la escuela primaria Malmesbury Church of England, en Wiltshire. Su director, Steve Heal, explicó al Mirror que ha pedido a los padres que no revelen el resultado a sus hijos antes de que lleguen al colegio, porque «queremos que todos experimenten juntos la emoción». Heal subrayó que «la escuela es muy importante y la asistencia es fundamental, pero también sabemos lo significativos que son estos eventos deportivos internacionales para los niños».
La escuela primaria London Colney ha confirmado que proyectará la repetición completa del partido a las 9 de la mañana en el salón de actos, mientras que la escuela primaria Smith's Wood, en West Midlands, ha anunciado que mostrará los momentos más destacados durante la asamblea matutina. Por su parte, los colegios pertenecientes a un mismo consorcio de academias en el condado de Durham han comunicado a las familias que los alumnos pueden llegar en cualquier momento antes de las 10 de la mañana del lunes y que esta demora no se considerará impuntualidad. En un comunicado publicado en Facebook, la escuela señaló: «Si bien es poco probable que muchos niños de primaria se queden despiertos para ver el partido, comprendemos que algunas familias puedan acostarse más tarde de lo habitual».
Sin embargo, la iniciativa no cuenta con el respaldo unánime de las autoridades educativas. La secretaria de Educación, Bridget Phillipson, ha afirmado que los estudiantes deben llegar al colegio a su hora a pesar del horario del partido. «No voy a hacer peticiones a los padres a la hora de acostarse, pero por favor, intentemos que nuestros hijos también puedan venir el lunes», declaró Phillipson, en un tono que busca conciliar el entusiasmo deportivo con la responsabilidad escolar.
Desde Downing Street, un portavoz oficial se mostró más cauto: «Los padres tomarán sus propias decisiones… Queremos que todos disfruten del partido, pero los niños deberían estar en la escuela el lunes». Esta postura refleja la tensión entre el deseo de no desalentar el interés por el Mundial y la necesidad de mantener la normalidad educativa en un país donde el curso escolar aún no ha terminado.
El debate se produce en un contexto en el que el Mundial de fútbol está generando una gran expectación en Reino Unido. La selección inglesa, dirigida por Tuchel, es una de las favoritas del torneo, y el partido contra México en el estadio Azteca es uno de los más esperados de los octavos de final. El horario, que en España será a las 2:00 de la madrugada, ha llevado a muchos aficionados a planificar trasnochar, lo que ha tenido un impacto directo en las rutinas familiares y escolares.
La decisión de algunos colegios de flexibilizar sus horarios ha sido recibida con opiniones divididas. Mientras que muchos padres y educadores consideran que se trata de una oportunidad única para que los niños vivan la emoción de un gran evento deportivo, otros critican que se anteponga el entretenimiento a la disciplina escolar. El debate refleja, en cualquier caso, la importancia que el fútbol tiene en la cultura británica y la capacidad del deporte para movilizar a la sociedad más allá de los terrenos de juego.
