El Gobierno español ha optado por una estrategia de contención y firmeza ante los ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cumbre de la OTAN que se celebra en Ankara. Fuentes de Moncloa han asegurado que las críticas de Trump por el gasto militar no alteran la hoja de ruta de España, que se apoya en el cumplimiento de los objetivos de capacidades militares aprobados por la propia Alianza Atlántica. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegará a la capital turca para participar en la cena de líderes, con la intención de rebajar la tensión generada por los desplantes del mandatario estadounidense.

Trump, en los prolegómenos de la cumbre, calificó de «horror» la situación de España y cargó contra otros países europeos como Francia, Italia y Alemania, con la complicidad del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Sin embargo, en Moncloa se considera que estas declaraciones forman parte de una estrategia de presión que no se corresponde con la realidad de las contribuciones españolas. El Gobierno subraya que España es el séptimo país de los 32 miembros de la OTAN que más ha cumplido con los objetivos militares asignados, y el tercero que más tropas tiene desplegadas en misiones de la organización.

Ante la posibilidad de que Trump adopte medidas como la retirada de tropas o el cierre de las bases estadounidenses de Rota y Morón, el Ejecutivo español ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad. Fuentes de Moncloa han puntualizado que un eventual cierre de estas instalaciones no tendría consecuencias para la defensa de España, ya que el país quedaría protegido por el artículo 5 de la Alianza Atlántica, que establece la defensa común de todos los miembros en caso de ataque. Este argumento busca desactivar cualquier amenaza que pudiera surgir de la Casa Blanca.

El Gobierno también ha querido dejar claro que no tiene intención de aumentar el gasto militar hasta el 5% del PIB que exige Trump, una meta que consideran desorbitada y que ya ha sido rechazada por otros países como Reino Unido, Italia, República Checa, Eslovenia y Hungría. En Moncloa recuerdan que la OTAN no mide el compromiso de los aliados únicamente por el porcentaje del PIB destinado a defensa, sino por las capacidades armamentísticas y la disuasión que generan. Los técnicos de la organización han confirmado que España cumple con los objetivos de capacidades que se le habían designado, con un gasto actual del 2,1% del PIB.

La cumbre de Ankara, que se celebra este 7 y 8 de julio, está marcada por las tensiones entre Trump y los aliados europeos, así como por el repliegue estratégico de Estados Unidos en el continente. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha adelantado que Trump seguirá aplicando su política de «premios y castigos» para presionar a los países que no se alineen con sus directrices, ya sea en el aumento del gasto militar o en el respaldo a sus decisiones políticas. Rutte mencionó a Alemania como ejemplo, después de que Trump anunciara la retirada de 5.000 soldados alemanes tras las críticas del canciller Friedrich Merz a la guerra de Irán, mientras reforzaba la presencia en Polonia.

Pese a la presión, el Gobierno español se muestra confiado en que su postura está respaldada por los hechos y por la propia organización militar. En Moncloa se insiste en que existe un debate interesado para acusar a España de no cumplir, cuando la OTAN ya ha constatado lo contrario. La estrategia de Sánchez pasa por mantener la calma y defender los logros alcanzados, sin dejarse arrastrar por las provocaciones de Trump. La cumbre de Ankara servirá también para discutir el futuro de la Alianza, en un momento en que Washington analiza su presencia en territorio europeo y los europeos buscan asumir un mayor protagonismo en su propia defensa.

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Editora de noticias

Carmen Paredes cubre para Comm Party actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.