El juez Antonio Viejo, instructor sustituto del caso que investiga a Begoña Gómez, ha resuelto este lunes autorizar parcialmente la solicitud de la esposa del presidente del Gobierno para viajar al extranjero. La resolución permite a la imputada desplazarse a Londres entre el 8 y el 10 de julio para asistir a la graduación de su hija, pero rechaza su presencia en Ankara, donde este martes y miércoles se celebra la 36.ª cumbre de la OTAN.
La decisión judicial llega horas antes del viaje del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la cumbre de la Alianza Atlántica en Turquía. Gómez, que está imputada por delitos de corrupción en el sector privado, tráfico de influencias, malversación y apropiación indebida, había presentado su solicitud el pasado 29 de junio, pidiendo autorización para ambos desplazamientos, ya que pesa sobre ella una prohibición de salida del territorio nacional impuesta en el auto de apertura de juicio oral.
El auto judicial recoge que el Ministerio Fiscal, en un escrito fechado el 1 de julio, informó en el sentido de no oponerse a la concesión de la autorización solicitada, con devolución del pasaporte, en atención a los motivos y visitas alegados. Sin embargo, el juez ha valorado de forma distinta cada destino, atendiendo a criterios de cooperación judicial y riesgo procesal.
En el caso del viaje a Londres, el magistrado ha considerado que no supone un obstáculo relevante para el desarrollo de la causa, dada la buena relación de cooperación judicial entre España y el Reino Unido, incluso después del Brexit. Gómez deberá regresar a España el 10 de julio y depositar de nuevo su pasaporte en el día hábil inmediato siguiente al de su retorno, es decir, el 13 de julio. La resolución detalla que se realizarán las anotaciones correspondientes en el SIRAJ, el sistema que registra las requisitorias y órdenes de búsqueda judicial en España.
El escenario ha sido muy distinto respecto al viaje a Turquía. La acusación popular ejercida por la asociación HazteOir se opuso frontalmente a ambas salidas, recordando que la investigada se enfrenta a una petición penal de hasta 24 años de prisión. Sobre Ankara, esta parte alegó que no era precisa la asistencia de Gómez al acto, por no ser necesaria su presencia en un evento institucional del que carecía de representación del Estado español o del Gobierno de España. Según su escrito, la invitación respondía únicamente a razones de cortesía institucional.
Otra acusación, el Movimiento de Regeneración Política de España, también se mostró contrario a autorizar los desplazamientos, al considerar insuficientes las garantías ofrecidas y elevado el riesgo de fuga. Frente a estas posturas, el sindicato Manos Limpias defendió lo contrario y se mostró partidario de autorizar el viaje a Turquía, argumentando que es habitual que a las cumbres de la OTAN acudan los cónyuges de los presidentes.
El juez, sin embargo, ha dado más peso a la naturaleza jurídica del destino. En sus fundamentos de derecho, subraya que Turquía no pertenece al espacio de libertad, seguridad y justicia de la Unión Europea, lo que dificulta la cooperación policial y judicial en caso de necesidad. Por ello, ha decidido mantener la decisión cautelar cuya modificación se había interesado, es decir, denegar la salida.
Conviene recordar que sobre Begoña Gómez pesan, desde la apertura del juicio oral, varias cautelas personales: la prohibición de salida del territorio nacional sin autorización previa, la retirada del pasaporte con prohibición expresa de expedición de uno nuevo mientras dure el proceso, y la obligación de comparecer apud acta ante el juzgado los días 1 y 15 de cada mes. Estas medidas buscan garantizar su presencia en el juicio oral que incluye penas privativas de libertad.
Contra la decisión del magistrado cabe interponer recurso de reforma en un plazo de tres días, aunque la respuesta llegaría ya después del propio viaje que estaba previsto para este martes. Así, mientras su marido participará plenamente en la cumbre atlántica de Ankara, Begoña Gómez tendrá que conformarse con hacer las maletas solo hasta Londres. Una escala menos protocolaria, pero, al menos por ahora, la única que la Justicia española le ha permitido cruzar.
