El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha logrado un insólito consenso entre la izquierda y la derecha, aunque no precisamente para apoyar sus políticas. El anuncio de la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado para 2027 ha sido recibido con escepticismo y críticas por parte de todos los actores políticos, que coinciden en calificar la iniciativa como una maniobra electoralista sin viabilidad real.

El Partido Popular ha sido el primero en cargar contra la propuesta. Su portavoz nacional, Borja Sémper, calificó las intenciones del Gobierno de «irrealizables» y las definió como una «pantomima discursiva». Según Sémper, el Ejecutivo no busca determinar los recursos para los servicios públicos, sino que utiliza los Presupuestos como una «palanca electoral» y «un conejo más en la chistera» para la precampaña de las elecciones generales. «Sus socios ya le han dicho que con ellos no cuenten para nada. Cuando volvamos en septiembre y el Gobierno presente unos Presupuestos, ya sabemos para qué son. Tenemos calado al presidente», afirmó el portavoz popular.

Las comunidades autónomas gobernadas por el PP secundaron esta postura en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), el primero presidido por el ministro Arcadi España. Los representantes autonómicos rechazaron los límites de déficit y deuda pública propuestos por Hacienda, que ofreció un límite de déficit equivalente al 0,1% del PIB. Los populares calificaron la propuesta de «paripé» y la consideraron una muestra más de la falta de voluntad real del Gobierno para negociar.

En el extremo opuesto del espectro político, Podemos ha sido especialmente duro con la estrategia del Ejecutivo. El secretario de Organización de la formación morada, Pablo Fernández, afirmó que «Sánchez sabe que no se van a aprobar» y que los Presupuestos serán «la excusa para convocar elecciones en febrero o marzo». Fernández considera que algunas decisiones legislativas del Gobierno generan «frustración y falsas esperanzas» entre la ciudadanía, y recordó que la legislatura «está muerta» desde hace tiempo.

Sumar, socio de coalición del PSOE, también ha mostrado sus reservas. El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, advirtió al presidente de que «se equivocaría si hiciera un uso electoralista» de las Cuentas. Maíllo exigió al PSOE presentar los Presupuestos «con la ambición de aprobarlos» y consideró que «sería una frivolidad hacerlo a sabiendas de que no van a ser aprobados». La advertencia de Sumar refleja la desconfianza dentro del propio bloque gubernamental sobre las verdaderas intenciones de Moncloa.

Vox, por su parte, considera que lo único que pretende el PSOE con la presentación de las Cuentas es «alargar la agonía» y «desviar la atención» de los casos de corrupción que investiga la Justicia. El portavoz nacional del partido, José Antonio Fúster, fue contundente: «Que se dejen de teatros, que se dejen de simplezas. Los españoles estamos hartos y queremos votar».

En el ámbito independentista, ERC tampoco es ajena a la realidad. Aunque su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, ha instado al Gobierno a continuar legislando, fuentes de la dirección del partido entienden que, dada la coyuntura, el PSOE podría utilizar los Presupuestos como una demostración de su programa electoral y con la idea de adelantar unos meses los comicios.

Junts, un actor clave en la inestabilidad del Ejecutivo, ya ha calificado de «ciencia ficción» el plan presupuestario del Gobierno. Los posconvergentes consideran que la iniciativa es «una trampa para salvar al soldado Sánchez seis meses más». La formación independentista fue uno de los partidos que apoyó la moción del PP en el Congreso para instar al presidente a dimitir o someterse a una cuestión de confianza, una iniciativa que, aunque sin efectos jurídicos, evidencia la fragilidad parlamentaria del Gobierno.

El Ejecutivo prevé presentar el proyecto de Presupuestos de 2027 en los plazos habituales, lo que supondría que entre en el Congreso antes de octubre. Este mismo martes, el Consejo de Ministros podría aprobar la senda de estabilidad completa para el periodo 2027-2029 y el techo de gasto para 2027. De ser así, fuentes parlamentarias apuntan a que se debatiría en el Pleno extraordinario de la Cámara Baja previsto para el 14 de julio.

La realidad política actual muestra que Pedro Sánchez tiene intención de sacar adelante unos Presupuestos cuando hace apenas unos días el Congreso aprobó por mayoría una moción del PP para instar al presidente a que dimita o se someta a una cuestión de confianza. La moción fue secundada por PP, Vox, UPN, Coalición Canaria y Junts, lo que refleja la falta de apoyos estables para el Ejecutivo. En este contexto, la presentación de los Presupuestos se perfila más como un movimiento táctico que como una iniciativa legislativa con posibilidades reales de éxito.

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Editora de noticias

Carmen Paredes cubre para Comm Party actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.