El Partido Popular ha desatado una doble controversia diplomática con Francia en vísperas de la semifinal del Mundial de fútbol entre ambas selecciones. Por un lado, los populares utilizaron su mayoría absoluta en el Senado para paralizar la ratificación definitiva del Tratado de Amistad con el país vecino, firmado en enero de 2023. Por otro, el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy avivó la polémica al afirmar en una columna que la selección francesa «tiene un altísimo nivel, eso sí, sin franceses», en una clara alusión racista al origen de los jugadores.

El jueves pasado, el PP aprobó en el Senado un requerimiento para que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre si el artículo 2.4 del tratado, que prevé la participación de un ministro francés en el Consejo de Ministros español al menos una vez cada tres meses, es conforme con la Constitución. Los populares ya habían presentado un recurso similar hace un año, lo que llevó a los ministros de Exteriores de ambos países a acordar en abril una cláusula interpretativa que establece que la invitación será «para participar en los márgenes de dicho Consejo de Ministros en una reunión por separado», y no en el propio Consejo. Sin embargo, el PP considera que esta fórmula no modifica la redacción original y que, una vez aprobado el tratado, los gobiernos podrían adoptar una interpretación distinta.

La decisión del PP ha causado perplejidad en las autoridades francesas y en el Gobierno español. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó la medida como un ataque a España y afirmó: «Espero que lo paguen caro en las urnas». El tratado, según el Ejecutivo, beneficia especialmente a los 300.000 españoles que residen en Francia y al millón que vive en municipios fronterizos de Cataluña, Euskadi, Aragón y Navarra.

Paralelamente, las declaraciones de Mariano Rajoy en su columna del diario El Debate han desatado una tormenta diplomática. El expresidente aseguró que la selección francesa, que se enfrenta a España este martes en las semifinales del Mundial, «no tiene franceses». En realidad, de los 26 jugadores convocados, 23 nacieron en Francia y poseen la nacionalidad francesa. Solo tres futbolistas —Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba— nacieron fuera del país.

Las palabras de Rajoy han provocado una reacción inmediata del Gobierno francés. El ministro del Interior, Laurent Núñez, descendiente de almerienses, calificó las declaraciones de «absolutamente inaceptables» y subrayó que «Francia es un país diverso donde todo el mundo puede desarrollarse». La ministra delegada para la Igualdad de Género y la Lucha Contra la Discriminación, Aurore Bergé, afirmó que «los resbalones racistas repetidos son insoportables» y expresó su orgullo por la selección francesa. Por su parte, la ministra para los Territorios de Ultramar, Naïma Moutchou, pidió a la Federación Francesa de Fútbol que inicie «todas las acciones legales posibles» contra el expresidente español.

La Embajada de Francia en España también se pronunció a través de la red social X, recordando que 23 de los 26 jugadores de la selección francesa nacieron en el país. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, añadió que «Francia no tiene color de piel», en un mensaje que busca contrarrestar el tono de las declaraciones de Rajoy.

Pese a las críticas, Rajoy respondió este lunes en una entrevista con El Mundo, asegurando que no se iba a «poner al nivel de ciertos miembros del Gobierno español». Su entorno restó importancia a la polémica, afirmando que «no había mala intención» y que se trata de «un tema menor». Sin embargo, el incidente ha tensado las relaciones bilaterales en un momento especialmente sensible, cuando ambos países se enfrentan en el terreno deportivo.

El bloqueo del tratado de amistad y las declaraciones de Rajoy reflejan una estrategia del PP que, según analistas, busca capitalizar el sentimiento nacionalista de cara a futuros comicios, aunque a costa de dañar la relación con un socio clave de la Unión Europea. Francia es el principal socio comercial de España y un aliado estratégico en múltiples ámbitos, desde la defensa hasta la política migratoria. La crisis diplomática, que combina aspectos políticos y deportivos, pone de manifiesto la fragilidad de los lazos entre ambos países cuando se mezclan intereses partidistas y declaraciones controvertidas.