Empleados del ministerio llenaban las ruedas de prensa de Szijjártó, según 444
Por Carlos Benítez · 4 min
El medio húngaro 444 sostiene que trabajadores de Exteriores ocupaban decenas de asientos en las ruedas de prensa de Péter Szijjártó mientras las redacciones independientes apenas recibían invitaciones.
Una sala llena puede transmitir la imagen de una rueda de prensa concurrida, pero no dice quién está sentado en las sillas. El medio húngaro 444 ha publicado que el Ministerio de Asuntos Exteriores enviaba a sus propios empleados a las comparecencias de Péter Szijjártó para ocupar puestos mientras la presencia de periodistas independientes era mínima.
Según fuentes del ministerio citadas por 444, cada departamento podía recibir la indicación de aportar un número concreto de empleados. El objetivo era cubrir unas 50 o 60 plazas. Los trabajadores tenían que llegar al menos media hora antes del comienzo y estar ya sentados, en silencio, cuando entrara Szijjártó.
También había reglas para el final. Nadie debía levantarse hasta que el ministro hubiera abandonado la sala. Cuando no había suficientes voluntarios, los responsables de las unidades designaban a los empleados que debían asistir. Para parte del público, por tanto, estar allí era una tarea laboral y no una actividad periodística.
La otra mitad de la historia es el acceso a las preguntas. 444 afirma que las redacciones independientes que podían introducir cuestiones incómodas o alterar el guion apenas eran invitadas. Un trabajador del ministerio recordó actos en los que el único periodista real que veía era un representante de la agencia estatal MTI. También relató una ocasión en la que alguien de la oficina de prensa sugirió una pregunta.
La comunicación política funciona tanto por lo que se dice como por la escena en la que se dice. Una cámara puede mostrar un ministro, varias filas ocupadas y un turno de preguntas sin explicar cuántas personas del público trabajan para la misma institución que organiza el acto. Si las redacciones con autonomía editorial quedan fuera, la puesta en escena puede conservar el aspecto de una conferencia abierta aunque el margen de conversación sea muy reducido.
La disputa no empezó con este testimonio. 444 llevaba años intentando saber qué medios recibían invitaciones para las ruedas de prensa de Szijjártó. En 2024 ganó un proceso judicial para acceder a esa información. En agosto de 2025 anunció que había iniciado la ejecución de la sentencia porque el ministerio seguía sin entregar los datos solicitados. En aquellos artículos, la redacción ya sostenía que una parte importante de la prensa húngara no podía asistir y preguntar al ministro.
Szijjártó ya no dirige Exteriores. La web oficial del actual Gobierno húngaro identifica a Anita Orbán como ministra de Asuntos Exteriores y viceprimera ministra. El relato publicado por 444 se refiere, por tanto, a la etapa anterior y no describe el funcionamiento actual del ministerio.
Lo que falta ahora es medir la escala. Si los departamentos recibían instrucciones con cifras concretas, es posible que existan correos, calendarios internos o listas de personal que permitan reconstruir qué actos se organizaron de esa manera. Esos documentos también podrían aclarar si la selección de invitados y el llenado de la sala formaban parte de una misma estrategia. La siguiente fase de la historia dependerá menos de la imagen de una sala llena y más de los registros que expliquen cómo se construyó esa imagen.




