La Comisión Europea ha descartado que España pueda ser expulsada o suspendida del espacio Schengen por la crisis migratoria en Ceuta, frente a las peticiones formuladas por Italia, la República Checa, Dinamarca y Finlandia. En un primer análisis, Bruselas constata que las autoridades españolas están controlando las fronteras exteriores y que no se ha detectado ningún movimiento de migrantes desde Ceuta hacia la España peninsular ni hacia otros Estados miembros.

El comisario europeo de Migración, Magnus Brunner, ha insistido en que la Comisión seguirá trabajando con el Gobierno español para resolver la «inaceptable» crisis migratoria. «No hay movimientos hacia el continente europeo ni hacia otros Estados miembros», ha señalado Brunner, quien ha recordado que el Código de Fronteras Schengen establece normas especiales para Ceuta y Melilla y que los controles sobre las personas que salen de ambas ciudades siguen vigentes.

Las peticiones de suspensión habían llegado desde varios Ejecutivos europeos. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fue la primera en atacar a España y advirtió de que estudiaba «medidas extraordinarias», incluida la suspensión de España del espacio Schengen. El primer ministro checo, Andrej Babis, exigió que «el espacio Schengen debería cerrarse a España de inmediato». La ministra finlandesa de Interior, Mari Rantanen, sostuvo que España «ha fracasado por completo» en la protección de la frontera exterior. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, defendió que la UE debe considerar «todas las posibilidades».

El Gobierno español respondió a estas críticas. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, convocó al embajador de Italia en España, Giuseppe Buccino Grimaldi, después de que el ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, se mostrara favorable a cerrar el espacio Schengen a España.

Un alto funcionario de la Comisión Europea explicó que Ceuta y Melilla tienen un régimen especial en virtud del artículo 41 del Código de Fronteras Schengen. «Nadie puede salir de Ceuta y desplazarse posteriormente a la España peninsular o a otros Estados miembros de la UE sin someterse a controles en la frontera exterior», detalló. «A estos efectos, Ceuta se considera una frontera exterior de la Unión Europea, por lo que deben llevarse a cabo los controles correspondientes».

La fuente comunitaria subrayó que no se están produciendo movimientos de las personas que entraron ilegalmente en Ceuta hacia otras partes de España o de la UE. «Nuestra prioridad ahora es que se lleven a cabo las devoluciones de Ceuta a Marruecos, estabilizar la situación y garantizar que no se produzcan nuevas entradas ilegales desde Marruecos», afirmó. Añadió que la Comisión apoya a España en la protección de la frontera exterior, incluida la lucha contra las redes de tráfico ilícito de personas.

En cuanto a la vigilancia, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) tiene desplegadas 20 personas en el puerto de Ceuta, colaborando con los controles fronterizos ordinarios. «Por ahora, no se ha solicitado el despliegue de más personal de Frontex», indicó el alto funcionario. Bruselas recordó que la UE dispone del mecanismo SchEval para evaluar periódicamente la aplicación de las normas de Schengen. Si se detecta una deficiencia grave en un paso fronterizo, la Comisión emite un informe que se debate con el Estado afectado y con el conjunto de los Estados miembros.