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Política

La promesa de Trump sobre Patriot choca con el secreto tecnológico

Por Carlos Benítez · 4 min

El anuncio de Ankara abrió una conversación política que ahora gira alrededor de quién puede ver los planos del seeker PAC-3 y dónde debería estar la fábrica.

Una frase presidencial creó una expectativa enorme el 8 de julio: Donald Trump dijo a Volodymyr Zelenskyy en la cumbre de la OTAN en Ankara que Ucrania tendría derecho a fabricar Patriot. Un mes después, la conversación ya no es solo diplomática. The Telegraph informa de una disputa dentro de la Administración estadounidense sobre hasta dónde puede llegar la transferencia de tecnología, especialmente en torno al PAC-3 Ka-Band Active Radar Seeker de Boeing.

El seeker es el radar activo que trabaja en la fase terminal. Detecta y sigue el objetivo y envía información al sistema de guiado. El PAC-3 está diseñado para destruir muchas amenazas mediante impacto directo, de modo que la precisión de esos últimos segundos es esencial. Por eso un componente que parece pequeño dentro del conjunto concentra una parte muy importante del conocimiento que Estados Unidos no suele liberar sin restricciones.

La palabra «licencia» puede engañar si se entiende como una copia total del producto. Associated Press explicó en julio que Ucrania podría recibir kits completos y realizar el montaje final, producir algunas piezas o negociar una localización más profunda. Incluso la primera opción exige instalaciones, personal formado, control de calidad y una cadena de proveedores segura.

The Telegraph dice que el debate estadounidense se centra en el riesgo de que Rusia obtenga información del seeker. En una fabricación bajo licencia circulan planos, programas informáticos y procedimientos de prueba. El control debe cubrir a empleados y subcontratistas, no solo las puertas de una fábrica. La guerra añade además espionaje, ciberataques y la posibilidad de que una instalación sea atacada físicamente.

Por eso aparece Alemania en la conversación. Una planta en Ucrania sería un objetivo de alto valor para los misiles rusos. Según The Telegraph, se estudia fabricar o montar interceptores en Alemania u otro país europeo, y el periódico atribuye apoyo a esa idea a Elbridge Colby, responsable de política de defensa en Washington. El cambio de ubicación reduce el riesgo militar, aunque añade más actores a la licencia.

Alemania ya produce dentro de la familia Patriot, pero no exactamente lo mismo. El gran contrato de COMLOG de 2024 cubre hasta 1.000 GEM-T, una evolución del PAC-2. No equivale a disponer de toda la tecnología PAC-3. A la vez, varios aliados han empezado a estudiar un centro europeo de mantenimiento PAC-3, señal de que la infraestructura del sistema se está haciendo más multinacional.

Boeing también está preparando mucho más volumen. La compañía tiene un acuerdo de siete años para triplicar la producción de seekers y ha invertido más de 200 millones de dólares en Huntsville. Lockheed Martin quiere elevar la capacidad anual del PAC-3 MSE a unas 2.000 unidades. Esa expansión permite imaginar una división clara: Estados Unidos fabrica el seeker y Europa monta una parte mayor del misil.

El calendario seguirá siendo largo. AP citó una estimación mínima de 18 a 24 meses para una línea piloto con kits importados. La conversación que comenzó con Trump y Zelenskyy tendrá que terminar en una lista mucho más concreta: qué se fabrica, quién lo fabrica, quién puede acceder a los datos y en qué país se hace. Ahí estará el verdadero contenido de la licencia.

Carlos Benítez

Autor

Corresponsal político

Carlos Benítez cubre para Comm Party actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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