La vicepresidenta de Argentina, Victoria Villarruel, encendió la polémica horas antes de la semifinal del Mundial 2026 que enfrenta a su selección con Inglaterra al calificar a los ingleses de «piratas usurpadores» en un mensaje publicado en sus redes sociales. La publicación, realizada en la cuenta oficial de la vicepresidenta en la red social X, vincula directamente el encuentro deportivo con la histórica reclamación argentina de soberanía sobre las islas Malvinas, un conflicto que marcó la relación entre ambos países desde la guerra de 1982.

«Jugamos contra los piratas usurpadores. No es un partido más. No voy a ser políticamente correcta ni pecho frío, contra los ingleses siempre es algo más. Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararle el carro a los invasores. ¡Aguante Argentina! Porque hasta el último suspiro vamos a reclamar lo nuestro», escribió Villarruel en su cuenta. El mensaje se produce en un contexto de máxima tensión deportiva, ya que el partido de esta noche en Atlanta es considerado el de mayor riesgo del torneo, según informó el Ministerio de Seguridad argentino.

La guerra de las Malvinas, que enfrentó a Argentina y Reino Unido entre abril y junio de 1982, dejó un saldo de 255 británicos y 649 argentinos muertos. El conflicto fue ordenado por la dictadura militar argentina entonces en el poder y ha dejado una profunda huella en la sociedad argentina, que aún mantiene viva la reivindicación de soberanía sobre el archipiélago del Atlántico Sur. El padre de la vicepresidenta, Eduardo Marcelo Villarruel, fue un militar que participó en la guerra en misiones de inteligencia y combate, y posteriormente estuvo prisionero de las fuerzas británicas, una figura que Villarruel reivindica con frecuencia.

La declaración de Villarruel se suma a un intercambio en redes sociales entre el canciller argentino, Pablo Quirno, y Nile Gardiner, exasesor de la primera ministra británica durante la guerra, Margaret Thatcher. Gardiner afirmó que la cuestión de las Malvinas había quedado «zanjada» tras el conflicto de 1982 y sostuvo que las islas «son británicas y siempre lo serán». Este cruce de mensajes refleja la persistencia de la disputa diplomática entre ambos países, que trasciende el ámbito deportivo.

El partido de esta noche no es el primer enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en un Mundial. Ambas selecciones se han enfrentado cinco veces en la Copa del Mundo. Inglaterra ganó en 1962, 1966 y 2002, mientras que Argentina se impuso en 1986, en un partido inmortalizado por «La Mano de Dios» y «El Gol del Siglo» de Diego Maradona, y en 1998, cuando avanzó por penaltis tras un empate 2-2 en los octavos de final. El encuentro de México 1986 fue interpretado por gran parte de la sociedad argentina como una revancha deportiva tras la derrota en la guerra.

El seleccionador argentino, Lionel Scaloni, había expresado su deseo de que el partido se mantuviera al margen de la política, pero la intervención de la vicepresidenta ha puesto el foco en la carga histórica y emocional que rodea al encuentro. La publicación de Villarruel ha generado reacciones divididas en el ámbito político y social argentino, con sectores que la apoyan por su defensa de la soberanía nacional y otros que la critican por mezclar deporte con política en un evento de alcance global.

Las autoridades de seguridad de Argentina, Estados Unidos y Reino Unido, junto con la FIFA, han coordinado un dispositivo especial para el partido, que incluye accesos diferenciados para las aficiones de ambos equipos, refuerzos policiales en el estadio y sus inmediaciones, y la prohibición de llevar banderas o elementos con mensajes de odio o contenido político. Esta medida busca evitar incidentes en un encuentro que, más allá de lo deportivo, está cargado de simbolismo histórico.

La semifinal del Mundial 2026 representa para Argentina la oportunidad de avanzar a una nueva final, pero también de reavivar una rivalidad que trasciende el fútbol. La vicepresidenta Villarruel ha dejado claro que, para ella, el partido no es solo un juego, sino una reivindicación de la memoria de los caídos en Malvinas y de la lucha por la soberanía de las islas. Mientras tanto, el mundo del fútbol espera un encuentro que promete ser intenso tanto dentro como fuera del campo.