La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, anunció este martes su candidatura a las elecciones presidenciales de 2027, apenas horas después de que el Tribunal de Apelación de París rebajara su pena de inhabilitación y le abriera la vía para presentarse a los comicios. En una entrevista en el telediario de máxima audiencia de la cadena TF1, Le Pen declaró: «Sí, seré candidata a las elecciones presidenciales». La dirigente de 57 años, que ya se ha presentado en tres ocasiones anteriores al Elíseo, aseguró que recurrirá la sentencia ante el Tribunal Supremo para «agotar todas las vías legales» y defender su inocencia en el caso de malversación de fondos públicos en el Parlamento Europeo.
La decisión judicial de este martes confirmó la condena contra Le Pen por malversación, pero redujo la pena de inhabilitación de cinco años a 45 meses, de los cuales 30 son condicionales, lo que deja 15 meses firmes de inelegibilidad. Dado que la sentencia de primera instancia, dictada el 31 de marzo de 2025, ya cumplió ese período, la ultraderechista queda habilitada para concurrir a las presidenciales de 2027. El tribunal de apelación justificó la rebaja en un criterio de proporcionalidad y en la «libertad de elección del votante», considerando que mantener la inhabilitación habría vulnerado «el principio de libertad de candidatura».
Le Pen también fue condenada a un año de prisión firme, que podría cumplir con un brazalete electrónico, pero la presentación de un recurso de casación ante el Tribunal Supremo suspende la ejecución de la sentencia. «Había indicado que no haría campaña con el dispositivo electrónico puesto. Pero como tengo la opción de apelar ante el Tribunal Supremo y la apelación suspende los efectos de la sentencia, haré campaña sin el dispositivo electrónico», explicó la líder de Agrupación Nacional (RN). Este recurso, que el tribunal de última instancia podría resolver a finales de año, permite a Le Pen hacer campaña sin restricciones mientras se resuelve su situación judicial.
En la misma entrevista, Le Pen confirmó que, si logra llegar al Elíseo, nombrará primer ministro a Jordan Bardella, actual presidente del partido y su delfín político. «Nos complementamos», afirmó, y subrayó que forman «un dúo confiable de primer ministro y presidenta». Bardella, de 30 años, ha sido una figura clave en la estrategia de renovación de la Agrupación Nacional y su popularidad entre los votantes jóvenes ha crecido en los últimos años. Le Pen insistió en que «tenemos soluciones, y este dúo es ganador; incluso es una fórmula ganadora», y aseguró que sus ambiciones políticas están centradas en luchar «por Francia».
Preguntada sobre qué ocurriría si el Tribunal Supremo no la absolviera, Le Pen respondió: «Veremos. Los franceses serán jueces. Es extraño que se considere a los franceses incapaces de tomar una decisión». La líder ultraderechista ha condicionado su campaña a la posibilidad de ser elegible en la fecha de la primera vuelta, prevista para el 18 de abril de 2027, y la rebaja judicial le permite cumplir ese requisito. El caso de malversación se remonta a la utilización de fondos del Parlamento Europeo para pagar a asistentes parlamentarios que, según la justicia francesa, trabajaban en realidad para el partido de Le Pen, un escándalo que ha marcado su carrera política en los últimos años.
La decisión del tribunal de apelación ha sido recibida con reacciones divididas en Francia. Mientras los partidarios de Le Pen celebran la posibilidad de que se presente a las elecciones, sus detractores critican la rebaja de la pena y advierten sobre el riesgo de que una condenada por malversación pueda aspirar a la presidencia. El contexto político francés, marcado por la fragmentación y el auge de la extrema derecha, sitúa a Le Pen como una de las principales contendientes para 2027, aunque su futuro judicial sigue siendo incierto hasta que el Tribunal Supremo se pronuncie.
