Marruecos asegura que advirtió al Gobierno español días antes de la crisis migratoria registrada en Ceuta de que la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de migrantes debilitaba un elemento «crucial» de la cooperación entre ambos países. Así lo sostiene una fuente del Ministerio de Exteriores marroquí, que defiende que la gestión de los flujos migratorios es una «responsabilidad compartida» entre Rabat y Madrid.
Según esa fuente, la resolución judicial, emitida a comienzos de julio, supuso un cambio de paradigma en la política migratoria. «Lo que pasó el 8 de julio es que un juez español desactivó el elemento disuasorio. Hubo un cambio de paradigma», afirmó, en referencia al fallo que limita las devoluciones de inmigrantes interceptados en el mar cuando intentan llegar a nado a Ceuta o Melilla.
El Tribunal Supremo confirmó que la Ley de Extranjería no permite aplicar el rechazo en frontera, la llamada devolución en caliente, a los inmigrantes interceptados en alta mar cuando intentan acceder a nado a Ceuta o Melilla. En esos casos, según la doctrina fijada por el alto tribunal, debe aplicarse el procedimiento ordinario de devolución previsto en el artículo 58.3 de la ley.
La sentencia resolvió el caso de un ciudadano argelino que fue entregado a Marruecos tras ser interceptado cuando intentaba llegar a nado a Ceuta. El Supremo avaló el criterio del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y estableció que el régimen especial de rechazo en frontera solo puede aplicarse a quienes intentan acceder a las ciudades autónomas superando los elementos físicos de contención fronteriza, como las vallas, y no a quienes son interceptados en el mar.
La fuente marroquí explicó que la política migratoria del país se sustenta en dos pilares: uno preventivo, basado en el dispositivo de seguridad, y otro disuasorio, que considera debilitado por la sentencia. Añadió que el impacto de la decisión judicial se ha visto amplificado por las redes sociales y por las mafias dedicadas al tráfico de personas. Insistió en que el componente de seguridad «nunca será suficiente» para gestionar los flujos migratorios y planteó: «Si tienes a 40.000 personas, ¿cuántas fuerzas de seguridad necesitarías?». Respecto a la actuación policial durante la llegada masiva de personas a Ceuta, defendió que las fuerzas de seguridad no podían enfrentarse a la multitud para evitar daños. En su opinión, «el enfoque de seguridad está condenado al fracaso si no se combina con el desarrollo y las medidas de devolución».
Pese a las críticas, la misma fuente aseguró que la coordinación con el Gobierno español sigue siendo «perfecta». También acusó a algunos políticos españoles de instrumentalizar la crisis con fines electorales y dijo que Marruecos está «decepcionado» por reacciones y comentarios «que dan vergüenza».
Marruecos defiende que la cooperación con España ha dado resultados. Según sus datos, la coordinación entre los gobiernos y los servicios de seguridad de ambos países ha permitido frustrar 160.000 intentos de migración irregular en los dos últimos años. Rabat destina unos 500 millones de euros al año al control migratorio, frente a los 145 millones que recibe de la Unión Europea.
«No es una cuestión de dinero, sino de estrategia y visión común», afirmó la fuente, que subrayó que la gestión de los flujos migratorios debe combinar el desarrollo y las medidas de devolución. En ese sentido, cerró con una advertencia: «Marruecos asume sus responsabilidades (...) no actúa bajo presiones, ni chantaje, ni contrapartida. Si alguien piensa que Marruecos va a ceder a la presión y el chantaje es que no conoce el Marruecos de Mohamed VI».
