Varios ministros del Ejecutivo de Emmanuel Macron, embajadas y líderes políticos han tachado de «inaceptables» y «racistas» las declaraciones del expresidente español Mariano Rajoy, en las que afirmaba que la selección gala tiene «un altísimo nivel, eso sí, sin franceses». La controversia ha provocado que algunos miembros del Gobierno francés exijan a la Federación Francesa de Fútbol (FFF) que emprenda acciones legales contra el exmandatario español.

La ministra para los Territorios de Ultramar, Naïma Moutchou, instó directamente a la Federación a emprender «todas las acciones legales posibles» frente a las declaraciones de Rajoy, publicadas en el diarioEl Debatetras la clasificación de España para las semifinales del Mundial. En su columna, Rajoy escribió: «Sin entrar en mayores detalles, no hay que olvidar que Francia ha sido dos veces campeona del mundo y finalista en la última edición. Ha ganado todos los partidos en los que participó en este Mundial y ocupa la primera posición del ranking FIFA. Tiene, además, una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses».

Moutchou reaccionó en la red social X afirmando que «con cada victoria de ‘les Bleus’ reaparecen las mismas obsesiones e insultos racistas. No son ‘deslices’. Es un odio metódico y banalizado contra Francia y lo que representa». En la misma línea, la ministra delegada para la Igualdad de Género y la Lucha contra la Discriminación, Aurore Bergé, denunció que «los resbalones racistas repetidos son insoportables» e insistió en que «el deporte vuelva a ser un espacio donde el criterio sea el talento y ningún otro».

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también se sumó a la ola de indignación. A través de un contundente mensaje en X, Sánchez arremetió contra su predecesor acusándole de «avergonzar» al país con sus «declaraciones xenófobas». «Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al fútbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios. España es de quien la ama y la…», escribió Sánchez, cerrando su intervención con un mensaje directo al combinado galo: «Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo».

El ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, también respondió a Rajoy en BFM TV: «Si esa declaración es exacta, es absolutamente inaceptable. No representa en absoluto lo que es Francia». Nuñez remarcó que existe «una sola Francia, una República en la que todos deben poder encontrar su lugar». Aprovechó para rechazar la falsa dicotomía entre una supuesta «Francia histórica o cristiana» y una «nueva Francia», insistiendo en que el país es diverso y todo el mundo tiene cabida siempre que respete las reglas de la República.

El primer secretario del Partido Socialista (PS), Olivier Faure, subrayó que la selección está formada únicamente por franceses. «Francia no es una nación étnica, no tiene un color de piel ni una religión», sentenció, rematando con un duro dardo: «Por mucho que le disguste a la derecha racista».

La Embajada de Francia en España emitió un comunicado oficial para desmontar la afirmación de Rajoy con datos objetivos. «Sin entrar en polémicas, conviene ceñirse a los hechos: todos los futbolistas de la selección francesa son franceses. De los 26 convocados, 23 son nacidos en Francia. Los otros 3, nacidos en el extranjero, también son franceses», recalcó la representación diplomática. En concreto, de la lista elaborada por el seleccionador Didier Deschamps, únicamente Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba nacieron fuera del territorio galo, aunque muchos de los integrantes son hijos o nietos de inmigrantes.

Las reacciones no se limitaron al ámbito político. En las redes sociales, numerosos usuarios y figuras públicas españolas y francesas han debatido sobre el significado de la nacionalidad en el deporte de élite. La polémica ha reabierto el debate sobre la integración y la diversidad en las selecciones nacionales, un tema recurrente en el fútbol europeo. Mientras tanto, la selección francesa se prepara para enfrentarse a España en las semifinales del Mundial, un partido que promete ser intenso tanto en el terreno de juego como en el plano simbólico.

La controversia ha puesto de manifiesto las tensiones subyacentes en torno a la identidad nacional en un contexto deportivo de alta visibilidad. Rajoy, por su parte, no ha emitido ninguna declaración adicional desde que se desató la polémica. La Federación Francesa de Fútbol aún no ha confirmado si emprenderá acciones legales, aunque la presión política y mediática es considerable.