El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha tomado posesión de su cargo por tercera vez este domingo en el Palacio de San Telmo, en un acto marcado por el reciente acuerdo de gobierno alcanzado con Vox. Durante su discurso, Moreno defendió la necesidad de los pactos políticos y reconoció que «los acuerdos no gustan al 100% ni a las partes que lo firman», en una clara referencia a la alianza con la formación de ultraderecha que le permitirá gobernar los próximos cuatro años.

La ceremonia, que reunió a unos 500 invitados, contó con la ausencia notable de cualquier ministro del Gobierno de Pedro Sánchez, así como del líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo. La representación del Ejecutivo central se limitó a la secretaria de Estado de Política Territorial, Miryam Álvarez, y al subdelegado de Málaga, Javier Salas. Por parte del PP nacional, asistió el vicesecretario de Política Territorial, Elías Bendodo, en lugar de Feijóo, quien sí había participado en la toma de posesión de 2022.

La figura política de mayor peso que arropó a Moreno fue el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, considerado su padrino político, junto a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la exministra de Trabajo Fátima Báñez. En contraste con la anterior investidura, cuando le acompañaron en primera fila varios presidentes autonómicos del PP como Isabel Díaz Ayuso, Alfonso Rueda o Fernando López Miras, en esta ocasión ningún otro barón popular asistió al acto.

Moreno eligió para la toma de posesión el 5 de julio, fecha que coincide con el aniversario del nacimiento de Blas Infante, considerado «padre de la patria andaluza» según el Estatuto de Autonomía. Para el PP, esta coincidencia supone un «guiño» a la denominada «vía andaluza» y al discurso andalucista que el presidente ha mantenido desde su primer mandato. Sin embargo, desde las formaciones de izquierda, la fecha fue calificada como una «provocación», al considerar que Moreno ha integrado en el Gobierno a los «herederos políticos de quienes fusilaron a Blas Infante».

En su intervención, Moreno intentó transmitir continuidad y moderación, asegurando que «voy a ser fiel a mí mismo y al modelo que ha hecho de Andalucía un referente de entendimiento. Los valores no cambian». Subrayó en varias ocasiones que «la vía andaluza de la serenidad y el diálogo sigue», en un esfuerzo por disipar las dudas sobre un posible giro radical en las políticas públicas tras el acuerdo con Vox.

No obstante, el presidente añadió al final de su discurso una frase improvisada que refleja la tensión interna del pacto: «Los acuerdos no gustan al 100% ni a las partes que lo firman por dejarte cosas en el camino. Pero son fruto del diálogo, que es la esencia de la democracia moderna y de la libertad. Espero que esta legislatura sea fructífera y larga, o no será». Estas palabras contrastan con las declaraciones del portavoz de Vox y futuro vicepresidente andaluz, Manuel Gavira, quien el viernes afirmó: «Se acabaron las mariscadas».

Moreno también defendió la posición de Andalucía frente a los llamados «cordones sanitarios» hacia partidos políticos, al afirmar que «Andalucía ha sido siempre contraria a los cordones sanitarios, no es excluyente en ningún ámbito político». Esta declaración se interpreta como una justificación del pacto con Vox, aunque el presidente evitó mencionar explícitamente a su nuevo socio de gobierno durante todo el discurso.

El acto de este domingo presentó un tono notablemente más sobrio que el de 2022, cuando la ceremonia incluyó una cámara siguiendo el descenso del presidente por la escalinata de mármol del Palacio de San Telmo acompañado de su mujer. En esta ocasión, el protocolo fue más contenido, con menos boato y un enfoque menos presidencialista.

El discurso de Moreno también evidenció un cambio respecto al de su anterior investidura con mayoría absoluta. En 2022, el presidente hizo una exaltación entusiasta de Andalucía, citando al cantautor Carlos Cano y a la escritora María Zambrano. Ahora, en cambio, dedicó la mayor parte de su intervención a reivindicar un estilo de hacer política basado en el acuerdo y la concordia, buscando convencer de que la alianza con la ultraderecha no alterará el rumbo del Gobierno andaluz.

Moreno concluyó su discurso apelando a la integración y la diversidad: «En esta Andalucía cabemos todos. Somos el sur. Y el sur es humanidad, empatía, lucidez, valentía. Debemos entendernos, buscar lo que nos une, no lo que nos separa», en un mensaje que, según analistas, intenta conciliar la presencia de Vox en el Ejecutivo con los principios de tolerancia que tradicionalmente han caracterizado a la comunidad autónoma.

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Editora de noticias

Carmen Paredes cubre para Comm Party actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.