El líder del partido populista británico Reform UK, Nigel Farage, ha anunciado este martes su dimisión como diputado por la circunscripción de Clacton-on-Sea, en el sureste de Inglaterra, forzando así la celebración de una elección parcial. La decisión se produce en medio de una polémica por presuntas irregularidades en la declaración de donaciones recibidas antes de su elección en julio de 2024. Farage, de 62 años, ha negado rotundamente las acusaciones y ha asegurado que no ha infringido la ley ni utilizado dinero público de manera indebida.
«No he hecho nada malo. No he infringido la ley de ninguna forma. No he utilizado dinero público de mala manera», declaró Farage en una rueda de prensa, en la que también confirmó que se presentará a la reelección para «luchar y ganar» y continuar la «revolución política» que, según él, representa su formación. El político ha subrayado que quiere que sean sus propios electores quienes decidan si desean que siga siendo su representante en el Parlamento, en un intento de poner a prueba su apoyo popular tras los escándalos que han salido a la luz.
Las acusaciones contra Farage se centran en dos asuntos principales. Por un lado, la oposición ha solicitado una investigación por no haber declarado ante la Cámara de los Comunes una serie de donaciones recibidas del aristócrata británico George Cottrell, quien fue condenado en Estados Unidos por fraude electrónico tras declararse culpable en 2017. Según el diario 'The Sunday Times', Cottrell habría proporcionado a Farage apoyo financiero y en especie durante el año previo a su elección como diputado, incluyendo la contratación de personal de seguridad, la gestión de sus redes sociales y el uso de un edificio de cinco plantas cerca del Palacio de Buckingham que Cottrell tenía alquilado.
Por otro lado, Farage ya afrontaba otra investigación parlamentaria por no informar sobre un «regalo» de cinco millones de libras (aproximadamente 5,8 millones de euros) del magnate de las criptomonedas Christopher Harborne, recibido antes de ser elegido diputado. Harborne ha donado más de 25 millones de libras a Reform UK en total. Las normas electorales británicas obligan a los diputados a declarar donativos y beneficios superiores a 300 libras recibidos en los doce meses anteriores a su elección, salvo que no puedan considerarse vinculados a su actividad política. Con la dimisión de Farage, estos procesos de investigación quedan suspendidos hasta que se celebren las nuevas elecciones, y se retomarían en caso de que sea reelegido.
La reacción de la oposición no se ha hecho esperar. El primer ministro británico, Keir Starmer, quien también presentó su dimisión hace pocas semanas, ha calificado la decisión de Farage como una «maniobra desesperada» y ha afirmado que el líder de Reform UK «está metido hasta el cuello en un asunto de corrupción». Por su parte, la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, ha opinado que Farage ha actuado «motivado por el ego» y que los votantes de Clacton-on-Sea verán con malos ojos que su diputado les haga perder tiempo por «una rabieta».
A pesar de las controversias, Farage lidera las encuestas de intención de voto para ser primer ministro británico de cara a las próximas elecciones generales de 2029. En su comparecencia, el político ha intentado enmarcar su dimisión como una oportunidad para que los ciudadanos decidan el rumbo del país. «Si gano, ganáis vosotros; pero si pierdo, ganan ellos y nosotros, con los dos partidos tradicionales (el Laborista y el Conservador), nunca conseguiremos el cambio fundamental que necesitamos para arreglar las fracturas del Reino Unido», ha declarado Farage, en un intento de movilizar a su base electoral y desviar la atención de las acusaciones de corrupción.
No es la primera vez que Farage se ve envuelto en polémicas relacionadas con la financiación de su actividad política. Su historial incluye múltiples controversias sobre donaciones y gastos, lo que ha alimentado las críticas de sus adversarios. La elección parcial en Clacton-on-Sea se perfila como un test crucial para medir el respaldo real del que goza el líder de Reform UK, en un contexto de creciente descontento hacia los partidos tradicionales en el Reino Unido. Mientras tanto, los procesos de investigación sobre las donaciones no declaradas quedarán en suspenso hasta que se conozca el resultado de los comicios, lo que añade una capa adicional de incertidumbre al panorama político británico.
