El Partido Popular de Juan Manuel Moreno y Vox han cerrado un acuerdo de gobernabilidad para Andalucía que permitirá la investidura del popular este jueves en segunda votación en el Parlamento andaluz. El pacto, similar al que la ultraderecha ha suscrito con el PP en Extremadura, Aragón y Castilla y León, incluye la entrada de Vox en el nuevo Gobierno andaluz y la aceptación del término «prioridad nacional», una medida de corte antiinmigrante que ya había sido aceptada por otros barones populares y bendecida por la dirección nacional del PP.

El acuerdo, denominado «Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía», será presentado por Moreno y el portavoz andaluz de Vox, Manuel Gavira, media hora antes de la segunda votación de investidura. El pacto programático contiene un centenar de medidas, entre las que destacan puntos en común en materia fiscal y desregulación administrativa, aunque aún no se ha definido el peso que tendrán los consejeros de la ultraderecha en el nuevo gabinete. La «prioridad nacional» implica, según la explicación de Vox, que las prestaciones, recursos y ayudas públicas beneficien antes a los ciudadanos españoles que a los inmigrantes, y se medirá a través del concepto de «arraigo», es decir, el tiempo que las personas llevan viviendo y trabajando en Andalucía, intentando no vulnerar la Constitución, el Estatuto de Autonomía ni la legislación vigente.

Este es el segundo pacto de gobernabilidad entre el PP de Moreno y el partido de Santiago Abascal. El primero, firmado en enero de 2019, convirtió a Moreno en el primer presidente andaluz de derechas y abrió la puerta a la alternancia política en la única comunidad de España donde aún no había ocurrido, tras 37 años ininterrumpidos de gobiernos socialistas. En las elecciones del pasado 17 de mayo, Moreno se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta (53), pero la negociación no ha pivotado sobre ese número, sino sobre los 15 diputados de Vox y los 576.635 votos (13,8%) que obtuvieron. Los de Abascal han ignorado los porcentajes a los que aludía Moreno para intentar desmarcarse de las concesiones que tuvieron que aceptar sus compañeros en otras comunidades, y han mantenido un marco de negociación único: no aceptar que Andalucía y Moreno sean una excepción, asimilando el pacto andaluz al del resto de territorios.

Esta concatenación de acuerdos autonómicos —el cuarto en dos meses— es la hoja de ruta de Abascal y de Alberto Núñez Feijóo hacia la Moncloa. El futuro Gobierno de coalición PP-Vox nace del segundo acuerdo político con la ultraderecha, que es más tangible que el primero porque contiene los «plazos de ejecución y las garantías de cumplimiento» que citó Gavira en la primera sesión de investidura fallida, el pasado martes. El PP andaluz es hoy más fuerte que hace ocho años y Moreno ha consolidado su liderazgo como referente de la derecha moderada en España.

El inicio de las negociaciones se dilató durante 12 días, hasta la primera llamada a Vox, en los que Moreno dijo no tener prisa y ofreció a la extrema derecha un gobierno del PP en solitario apoyado desde fuera por la ultraderecha con pactos puntuales en el Parlamento, el mismo formato que en 2019. Las primeras conversaciones entre los equipos negociadores no se iniciaron hasta el 9 de junio, apenas 48 horas antes de la constitución del Parlamento andaluz. La falta de un acuerdo previo llevó a que la primera votación de investidura, celebrada el martes, fracasara, lo que obligó a ambas formaciones a intensificar las negociaciones para alcanzar un pacto in extremis.

Este será el quinto gobierno de coalición de la historia autonómica andaluza. El primero se gestó en la quinta legislatura (1996-2000) entre el PSOE de Manuel Chaves y el Partido Andalucista, un pacto estable que duró todo el mandato y se reeditó cuatro años más. En 2012, el PSOE perdió las elecciones andaluzas por primera vez en su historia frente al PP de Javier Arenas, y los socialistas pactaron un gobierno con Izquierda Unida, presidido por José Antonio Griñán, con Diego Valderas como vicepresidente y tres consejerías en manos de los comunistas. Ese gobierno duró tres años (2012-2018). Griñán cedió la presidencia a Susana Díaz, que expulsó a sus socios del Ejecutivo y adelantó las elecciones para gobernar en solitario con apoyo externo de Ciudadanos. El siguiente gobierno de coalición fue el primero sin los socialistas en la Junta (2019-2022), una alianza de PP y Ciudadanos, apoyada desde fuera por Vox. El partido de Albert Rivera se hizo con una vicepresidencia y cinco consejerías. Vox le aprobó a Moreno tres presupuestos autonómicos, le tumbó el cuarto, y en las elecciones de 2022 los populares conquistaron su primera mayoría absoluta, con 58 escaños.

El acuerdo de este jueves marca un nuevo capítulo en la política andaluza, con la entrada de la ultraderecha en el Gobierno por primera vez en la comunidad. La oposición, encabezada por el PSOE, ha criticado duramente el pacto, acusando a Moreno de ceder a las exigencias de Vox y de poner en riesgo la estabilidad y los derechos de los inmigrantes en Andalucía. Por su parte, desde Vox han defendido el acuerdo como un paso necesario para garantizar la gobernabilidad y aplicar políticas que prioricen a los ciudadanos españoles. La investidura de Moreno está prevista para este jueves, y se espera que el nuevo Gobierno andaluz comience a funcionar en los próximos días, con la incógnita aún de cómo se distribuirán las consejerías entre los dos partidos.

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Reportera

Daniela Delgado cubre para Comm Party actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.