El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, optó por rebajar el tono frente a las nuevas críticas y amenazas comerciales lanzadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara (Turquía). En una rueda de prensa posterior al encuentro, Sánchez calificó las relaciones bilaterales como «muy positivas» y defendió la necesidad de proteger los lazos diplomáticos y económicos entre ambos países, pese a las «salidas de tono» del mandatario estadounidense.
Trump había vuelto a cargar contra España, a la que calificó de «causa perdida», y amenazó con romper las relaciones comerciales. Sin embargo, Sánchez evitó el choque directo y optó por una estrategia de desescalada. «Al fin y al cabo, cuando uno se aleja un poco de las declaraciones, lo que ve es que las relaciones son positivas», señaló el jefe del Ejecutivo, quien añadió que las advertencias de Trump deben tomarse con «calma y paciencia» e incluso con «cierta normalidad».
El presidente español reveló que ambos mandatarios mantuvieron una conversación informal justo antes de la foto de familia de la cumbre. Según Sánchez, en ese intercambio no hubo «tirantez» y transcurrió con «amabilidad» y «buenas palabras». Los temas abordados se limitaron al Mundial de fútbol que se disputa en Estados Unidos y al golf, deporte del que Trump es «muy aficionado». Sánchez, más inclinado al baloncesto, evitó mencionar la polémica llamada de Trump al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para intentar evitar una sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, maniobra que resultó infructuosa tras la eliminación de Estados Unidos en octavos de final a manos de Bélgica.
El Gobierno español ha comenzado a tomar con menos seriedad las advertencias de Trump y prefiere no entrar en una escalada de tensiones. Sánchez subrayó que no es España quien más se beneficia de la relación comercial con Estados Unidos, sino al contrario, y recordó que el interlocutor válido en materia de política comercial es la Unión Europea. «Las relaciones comerciales se tejen entre empresas, no entre gobiernos», afirmó, en un intento de desviar el foco de la confrontación directa.
El presidente también destacó que España «trabaja por tener las mejores relaciones con todos los países, sobre todo con los países aliados, con los que tenemos lazos muy consolidados que han trascendido la orientación ideológica de las administraciones que han gobernado en España o en Estados Unidos a lo largo de las décadas». Con estas palabras, Sánchez quiso subrayar la solidez de los vínculos bilaterales más allá de los vaivenes políticos.
En Moncloa son conscientes de que un enfrentamiento abierto con Trump podría resultar contraproducente, dado que el presidente estadounidense genera un amplio rechazo entre la opinión pública española. Además, la cumbre de la OTAN se celebró en un contexto en el que España sigue siendo cuestionada por no aceptar la imposición de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB, aunque el Gobierno asegura haber cumplido con las capacidades militares exigidas por la Alianza.
Pese a la aparente calma, fuentes del Ejecutivo no descartan que los encontronazos con la administración Trump puedan agudizarse a medida que se acerque la convocatoria de las próximas elecciones generales en España. Por ahora, Sánchez prefiere mantener una actitud prudente y evitar que las tensiones diplomáticas escalen a un nivel que pueda perjudicar los intereses económicos y estratégicos del país.
