La llegada de decenas de miles de personas migrantes a Ceuta ha desencadenado una ofensiva coordinada de la ultraderecha internacional contra el Gobierno de Pedro Sánchez y sus políticas migratorias. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y dirigentes de los principales partidos europeos de extrema derecha han aprovechado las imágenes de la frontera para presentar la migración como una amenaza y reclamar más dureza en el control fronterizo. La crisis, que ha dejado al menos 57 personas fallecidas, se ha convertido en la última baza del mandatario estadounidense para atacar a España.
Trump aludió el viernes a las imágenes de Ceuta en una entrevista con Fox News. «Es terrible. Recordad esa imagen. Esto es lo que nos va a pasar en los próximos tres años si el bando equivocado llega al poder», dijo. El Departamento de Estado aseguró después que la situación en la ciudad autónoma «es el resultado directo de los esfuerzos deliberados del Gobierno español para facilitar y promover la migración ilegal masiva hacia Europa».
La portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, insistió en que Trump «lleva mucho tiempo advirtiendo a Europa de lo que ocurrirá si sigue aplicando políticas de extrema izquierda y globalistas, incluida la facilitación de la migración masiva». En su opinión, España y otros países que han adoptado «esta filosofía destructiva» deberían rectificar de inmediato o arriesgarse a su propio declive.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha acusado a varios gobiernos europeos de atacar a España y ha pedido una reunión de urgencia de ministros de Interior para abordar la situación. El episodio se produce después de un año y medio de tensiones entre Washington y Madrid y también ha sido instrumentalizado para justificar la dura campaña de deportaciones impulsada por Trump, marcada por denuncias de abusos y un endurecimiento inédito de las detenciones y deportaciones del ICE. En 2024, la promesa de combatir la inmigración irregular fue uno de los pilares de su campaña electoral, y la crisis de Ceuta puede ayudarle a canalizar el malestar social por el aumento del coste de la vida.
Mientras España se ha convertido en un país incómodo para la Administración Trump, al otro lado de la valla de Ceuta, Washington cuenta con un gran aliado. La relación entre el rey de Marruecos, Mohammed VI, y Estados Unidos se ha consolidado durante el segundo mandato del republicano. Marruecos fue uno de los primeros países árabes en sumarse a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con Israel y, en 2020, Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
La ultraderecha europea también aprovechó la ocasión para lanzar durante toda la jornada del viernes una campaña en redes sociales bajo el mismo guion. Dirigentes ultras reclamaron excluir a España del espacio Schengen, hablaron de «invasión» y advirtieron de que las personas que llegaron a Ceuta acabarían desplazándose al resto de Europa, aunque decenas de miles regresaron a Marruecos al día siguiente. El comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, desmintió que se estén produciendo desplazamientos desde Ceuta hacia el continente europeo ni hacia otros Estados miembros.
Para la politóloga Anna López, doctora en Ciencia Política y autora de «La extrema derecha en Europa», ese discurso no sirve para proteger las fronteras. En su opinión, hablar de invasión, presentar a todos los migrantes como delincuentes y sembrar el miedo sin pruebas solo alimenta la xenofobia y la polarización, y la irresponsabilidad también tiene consecuencias.
Italia fue uno de los primeros países en reaccionar. El viernes por la tarde decidió reintroducir controles en puertos y aeropuertos con España, una medida que implica una suspensión temporal del espacio Schengen, aunque después matizó que los registros serán aleatorios y solo para ciudadanos no europeos. Ya el jueves, la primera ministra, Giorgia Meloni, y su ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, se habían mostrado partidarios de cerrar el espacio Schengen a España. Esa postura llevó al ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a convocar al embajador italiano en Madrid.
El sábado, Italia encabezaba, junto a Dinamarca y otros veinte países europeos, la petición de una reunión extraordinaria de ministros de Interior de la Unión Europea para analizar la crisis de Ceuta y acordar una respuesta coordinada. La carta reclama, entre otras medidas, reforzar el apoyo de Frontex y mejorar la cooperación de la UE con Marruecos en el control de la frontera exterior.
