El incendio forestal más devastador registrado en Andalucía en las últimas décadas ha dejado al menos 12 personas fallecidas en la localidad almeriense de Bédar, en la provincia de Almería. La mayoría de las víctimas son ciudadanos extranjeros, principalmente británicos, que residían en viviendas aisladas en un terreno escarpado y de difícil acceso. El fuego, que se declaró en la tarde del jueves junto a una carretera nacional a la altura de Almocáizar, en el municipio de Los Gallardos, se convirtió en una trampa mortal debido a las fuertes rachas de viento, que superaron los 50 kilómetros por hora, y a la rápida propagación de las llamas a través de barrancos y zonas forestales.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, calificó el suceso como una «bomba de relojería» y se trasladó a la zona en la mañana del viernes para supervisar las labores de extinción y coordinar la atención a los afectados. Según explicó Moreno desde el puesto de mando avanzado situado en la vecina localidad de Turre, el incendio recorrió 15 kilómetros en apenas dos horas, un avance inusualmente rápido que sorprendió a los servicios de emergencia. «Era un incendio de cuneta que el viento extendió de forma brutal», señaló el mandatario, quien destacó que Almería es la provincia con menor masa forestal de la comunidad autónoma, lo que hace aún más excepcional la virulencia del siniestro.

El alcalde de Garrucha, Álvaro Ramos, que también es agente forestal con más de una década de experiencia en la zona, declaró a Canal Sur Radio que «lo que vi ayer no lo he visto en mi vida». Ramos afirmó que el fuego presentaba un flanco de al menos 25 kilómetros de longitud, una magnitud que supera cualquier precedente conocido en la región. El incendio, que inicialmente afectó al término municipal de Los Gallardos, donde fueron evacuados los 400 usuarios de un camping, se desplazó rápidamente hacia Bédar, concretamente hacia la barriada de El Pinar. El alcalde de Bédar, Ángel Francisco Collado, relató que la lengua de fuego se movió «con muchísima rapidez» y que las autoridades locales iniciaron un proceso de evacuación casa por casa, con la ayuda de concejales y la Policía Local, para advertir a los vecinos de la necesidad de prepararse para abandonar sus hogares.

Collado, visiblemente afectado, reconoció que algunos de los fallecidos no siguieron las recomendaciones de las autoridades, lo que pudo haber contribuido al trágico desenlace. «Algunos son vecinos que conozco de muchos años; a otros incluso los he casado yo, aunque son británicos o belgas», expresó el regidor. El Gobierno andaluz, a través de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, confirmó que 10 de los 12 fallecidos son de nacionalidad extranjera, una cifra que refleja la composición demográfica de Bédar, donde 570 de los 973 habitantes son extranjeros, y de ellos, un 70% proceden del Reino Unido. Se trata, en su mayoría, de jubilados que se mudaron a Almería hace años y que residen en cortijos aislados, en zonas «muy escarpadas», según explicó una vecina de la zona que prefirió mantener el anonimato.

La comunidad británica en el Levante almeriense es numerosa y está muy integrada, pero la orografía del terreno y la dispersión de las viviendas dificultaron la evacuación. Los residentes, que suelen conocer bien la zona y las vías de acceso a sus casas, recibieron información tanto en español como en inglés a través de grupos de WhatsApp gestionados por la comunidad y en contacto con los ayuntamientos. Sin embargo, la velocidad del fuego sorprendió a muchos. «A muchos ingleses, alemanes y otros vecinos les sorprendió el fuego en la huida. Vieron las llamas, quisieron huir, algunos cogieron carreteras alternativas... Han muerto calcinadas familias enteras dentro del coche», relató a Efe una de las evacuadas de Bédar.

El embajador del Reino Unido en España, Alex Ellis, expresó en redes sociales su solidaridad con los afectados y aseguró que los servicios consulares están atendiendo a los ciudadanos británicos desde la mañana del viernes. Ellis mantiene contacto con las autoridades españolas y ha actualizado la información que remite a sus nacionales a través de las redes sociales. En la tarde del viernes, el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, informó que ya eran 1.400 las personas desalojadas. El cambio de viento registrado durante la jornada del viernes provocó que las llamas se dirigieran hacia Los Gallardos, lo que obligó a evacuar la barriada de Alfaix, donde hay una zona de apartamentos exclusivos utilizados principalmente por turistas ingleses. También se produjeron nuevas evacuaciones en El Marchal, donde el incendio sigue activo, y en otros núcleos de Lubrín, en el flanco noroeste del fuego.

Los Gallardos, que no fue un municipio independiente hasta 1924 y que hasta entonces pertenecía a Bédar, es ahora la localidad más poblada de las dos afectadas por el incendio. Bédar, por su parte, superó los 6.000 habitantes en las primeras décadas del siglo pasado gracias a la actividad minera, pero hoy es un pueblo envejecido, con el 43% de sus habitantes mayores de 65 años. La tragedia ha puesto de relieve la vulnerabilidad de las zonas rurales con alta presencia de población extranjera y viviendas dispersas, donde la rápida propagación de un incendio puede convertir cualquier evacuación en una carrera contra el tiempo.