Al menos 12 personas han fallecido y otras 23 permanecen desaparecidas a causa del incendio forestal declarado este jueves en la localidad almeriense de Los Gallardos, según ha confirmado el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. El fuego, que avanza con una virulencia y rapidez insólitas, se ha convertido en el más letal del siglo XXI en España, superando en número de víctimas mortales a cualquier otro siniestro similar registrado en las últimas décadas.
Las llamas comenzaron en la tarde del jueves junto a la carretera N-340 y se propagaron con extrema rapidez debido a las condiciones meteorológicas adversas, con fuertes rachas de viento y una abundante vegetación seca. La orografía especialmente complicada de la zona ha dificultado las labores de extinción, que movilizan a más de 300 efectivos, entre ellos 150 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y otros 150 trabajadores del dispositivo autonómico Infoca, además de bomberos forestales, técnicos de operaciones, cuatro autobombas y unidades médicas y de mando.
Las primeras hipótesis apuntan a que el fuego podría haberse originado por la caída de un cable eléctrico. La Guardia Civil baraja esta posibilidad como principal línea de investigación, mientras que las empresas propietarias de las líneas se han desligado de la responsabilidad. Red Eléctrica ha asegurado que la línea afectada no es de su propiedad, y Endesa ha enviado técnicos al lugar para realizar comprobaciones. El presidente de la Junta ha advertido de que, si se confirman responsabilidades relacionadas con el mantenimiento de la instalación, «se derivarán responsabilidades hacia aquellos que sean responsables del mismo».
La mayoría de las víctimas mortales son de nacionalidad extranjera, según los primeros datos ofrecidos por el consejero andaluz de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz. Cuatro de los fallecidos quedaron atrapados en un coche mientras intentaban huir por caminos alternativos, y otros siete murieron tras abandonar los vehículos e intentar escapar a pie. La imagen es desoladora: muchas personas fueron sorprendidas por el fuego mientras circulaban por las vías de evacuación, y los equipos de rescate han tenido que sacar a vecinos de las zonas afectadas por caminos secundarios ante las complicaciones en las rutas principales.
Entre las buenas noticias, una joven británica cuya familia desconocía su paradero tras salir de su casa acompañada de su perro ha sido localizada con vida, según ha podido saber Antena 3 Noticias. La Guardia Civil continúa con las labores de búsqueda en el perímetro quemado, donde los equipos desplegados trabajan sin descanso para localizar a los 23 desaparecidos. El consejero Antonio Sanz ha pedido la máxima prudencia y ha asegurado que «todos los efectivos del plan Infoca, de los servicios sanitarios, de las fuerzas y cuerpos de seguridad, de bomberos, los ayuntamientos y demás administraciones están luchando con toda su fuerza, con todos los medios y todos los recursos disponibles para atacar a este incendio e intentar aminorar sus graves consecuencias».
Los vecinos de las barriadas de Almocáizar, Fuente del Albarico, Los Pinos, La Serena, el Pinar de Bédar y el complejo turístico «Miraflores» continúan evacuados. La emergencia mantiene cerradas al tráfico la autovía A-7 en sentido creciente, entre los kilómetros 709 y 714, así como la carretera nacional N-340A en las inmediaciones del fuego. Emergencias 112 Andalucía ha habilitado un teléfono de asistencia psicológica para los familiares de los afectados, el 677.904.624, gestionado por el Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED), que ofrece soporte emocional e información a las víctimas y damnificados.
Este incendio revive la pesadilla del fuego en la comarca almeriense, que ya sufrió en 2012 un gran incendio que arrasó 370 hectáreas y obligó a evacuar a miles de personas. Casi 15 años después, la zona vuelve a enfrentarse a un desastre que ha dejado una huella mucho más profunda por su dramático balance humano. Las autoridades continúan trabajando en la extinción y en la búsqueda de los desaparecidos, mientras la investigación trata de determinar las causas exactas del siniestro y posibles responsabilidades.
