El Gobierno español activó el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea para hacer frente a la grave oleada de incendios forestales que afecta a varias regiones del país. En respuesta, Grecia e Italia enviaron cuatro aviones anfibios Canadair CL-415, considerados una de las herramientas más eficaces para la extinción de grandes incendios. Estas aeronaves se han incorporado a los dispositivos de emergencia coordinados por la Unidad Militar de Emergencias (UME).

El Canadair CL-415 es un hidroavión diseñado específicamente para la lucha contra incendios forestales. Su principal ventaja es la capacidad de recoger agua directamente de masas de agua —mares, embalses o pantanos— sin necesidad de aterrizar. En apenas unos segundos, mientras se desliza sobre la superficie, llena sus depósitos con más de 6.000 litros de agua y unos 600 litros de retardante. Esta maniobra le permite regresar rápidamente al incendio y repetir el ciclo numerosas veces, lo que lo convierte en un auténtico «todoterreno» aéreo.

Aunque exteriormente se parece al modelo anterior CL-215T, el CL-415 incorpora importantes mejoras en la cabina y en el sistema de descarga. La cabina de vuelo es mayoritariamente digital, lo que proporciona a la tripulación información más precisa durante operaciones especialmente complejas, como las aproximaciones a baja altura entre humo, altas temperaturas y cambios repentinos de viento. El avión dispone de cuatro compuertas de descarga, en lugar de las dos que equipaban los modelos anteriores. Esta configuración permite concentrar la carga sobre un punto determinado o distribuirla a lo largo de una extensión mayor para crear una línea que dificulte la propagación del fuego.

El Canadair puede transportar más de 6.000 litros de agua, frente a los algo más de 5.000 litros del CL-215T. Su autonomía alcanza aproximadamente cuatro horas, aunque la duración de cada operación depende de la distancia entre el incendio y el punto de carga. Estos aviones son fácilmente reconocibles por su pintura roja y amarilla, y reciben el indicativo de radio «Foca», además del apodo popular de «botijos» por su función de transportar y lanzar grandes cantidades de agua.

En España, los Canadair son operados por el 43 Grupo de Fuerzas Aéreas del Ejército del Aire y del Espacio, unidad responsable tanto de su utilización como de su mantenimiento. El 43 Grupo participa en misiones de extinción coordinadas con la UME y los equipos sobre el terreno. Desde el aire, las tripulaciones atacan los frentes más activos, protegen poblaciones y apoyan a los bomberos forestales para impedir que las llamas avancen hacia zonas especialmente sensibles. Además, esta unidad también puede prestar apoyo en misiones del Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR).

La llegada de estos refuerzos aéreos se produce en un contexto especialmente crítico. España afronta la cuarta ola de calor del verano, lo que eleva el riesgo de reactivación de los focos activos. Según los datos disponibles, en lo que va de año el fuego ha calcinado ya más de 172.400 hectáreas en todo el país, una cifra seis veces superior a la registrada en el mismo periodo de 2025. Las autoridades mantienen la alerta máxima mientras los equipos trabajan para consolidar los perímetros de las zonas afectadas.

La Comisión Europea coordina el sistema RescEU, que permite a los Estados miembros solicitar ayuda cuando sus capacidades son insuficientes. Francia también recurrió a este mecanismo recientemente y recibió tres aviones y dos helicópteros para hacer frente a un incendio próximo a Burdeos. El despliegue de los Canadair CL-415 subraya la importancia de la cooperación europea en la gestión de emergencias climáticas y la necesidad de contar con medios aéreos especializados para combatir incendios forestales de gran magnitud.