El Ayuntamiento de Barcelona ha exigido este jueves al Departament de Territori de la Generalitat que asuma «responsabilidades» por el grave incidente ocurrido en las obras de ampliación del metro en la estación de Sants. Una llamarada y una posterior explosión durante los trabajos de construcción de la nueva Línea 1 provocaron el pánico entre los viajeros y obligaron a cerrar varios accesos de la estación, una de las más transitadas de la red metropolitana.
El suceso se produjo en la mañana del miércoles, cuando una cuadrilla de operarios que realizaba labores de perforación en el subsuelo de la estación alcanzó una tubería de gas. La fuga de gas provocó una llamarada que se extendió rápidamente por el túnel en obras, generando una explosión que causó daños materiales en la infraestructura y obligó a evacuar a decenas de personas. Afortunadamente, no se registraron heridos graves, aunque varias personas fueron atendidas por crisis de ansiedad.
El gobierno municipal, encabezado por el alcalde Jaume Collboni, ha calificado el incidente como «inaceptable» y ha reclamado una investigación exhaustiva para determinar las causas exactas del siniestro. En un comunicado, el consistorio ha señalado que «es necesario que el Departament de Territori asuma sus responsabilidades y garantice que hechos como este no vuelvan a repetirse». La concejala de Movilidad, Laia Bonet, ha añadido que «la seguridad de los usuarios y de los trabajadores debe ser la prioridad absoluta en cualquier obra pública».
Los Bomberos de Barcelona trabajaron durante toda la jornada del miércoles y parte de la noche para controlar la fuga de gas y asegurar la zona. Según fuentes del cuerpo, se espera que la reparación de la tubería dañada concluya en las próximas horas, aunque las labores de sellado han sido complejas debido a la profundidad de la conducción y a la densidad del tráfico subterráneo en la zona. La estación de Sants, que conecta las líneas 1, 3 y 5 del metro con la red de Rodalies y AVE, ha visto interrumpido su servicio parcialmente, afectando a miles de viajeros.
El incidente ha reavivado el debate sobre la gestión de las obras públicas en la ciudad. La Asociación de Vecinos de Sants ha expresado su «profunda preocupación» por la frecuencia de incidentes relacionados con las obras del metro y ha solicitado una reunión urgente con el Ayuntamiento y la Generalitat. «No podemos seguir así. Cada vez que hay una obra, los vecinos sufrimos cortes de suministro, ruido y, ahora, un peligro real», ha declarado el presidente de la entidad vecinal, Marc Rovira.
Por su parte, el Departament de Territori ha emitido un breve comunicado en el que asegura que «se están investigando los hechos» y que «se tomarán las medidas necesarias para garantizar la seguridad en las obras». Sin embargo, no ha asumido ninguna responsabilidad directa ni ha ofrecido un calendario concreto para la reanudación total del servicio en la estación de Sants. La oposición en el Parlament ha criticado la «falta de transparencia» del Govern y ha pedido la comparecencia del conseller de Territori, Juli Fernández, para dar explicaciones.
El contexto de las obras públicas en Barcelona es especialmente sensible. La ampliación de la Línea 1 del metro, que conectará el centro de la ciudad con el barrio de La Marina, es uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de la década, con una inversión de más de 400 millones de euros. Sin embargo, los retrasos y los incidentes técnicos han sido recurrentes desde el inicio de los trabajos en 2022. En los últimos meses, se han registrado al menos tres fugas de gas en distintas zonas de la ciudad relacionadas con las obras, lo que ha generado malestar entre los residentes y los comerciantes.
Los expertos en seguridad laboral consultados señalan que la perforación en terrenos urbanos, donde coexisten tuberías de gas, electricidad y telecomunicaciones, requiere una coordinación extremadamente precisa entre las empresas constructoras y las compañías suministradoras. «No es la primera vez que ocurre algo así en Barcelona, y probablemente no será la última si no se refuerzan los protocolos de prevención», ha advertido el ingeniero industrial Antoni Garriga, especialista en riesgos laborales.
Mientras tanto, los usuarios del metro han tenido que adaptarse a los cortes y desvíos. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha habilitado un servicio especial de autobuses entre las estaciones de Plaça de Sants y Mercat Nou para paliar la falta de servicio en la Línea 1. La compañía ha recomendado a los viajeros que utilicen rutas alternativas y ha pedido disculpas por las molestias. Se espera que la normalidad total no se restablezca hasta el próximo lunes, una vez que los técnicos hayan verificado la seguridad de la infraestructura.
El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que presentará una moción en el próximo pleno municipal para instar a la Generalitat a crear una comisión de seguimiento de las obras del metro, con participación de vecinos y técnicos independientes. «No podemos permitir que la falta de control ponga en riesgo la seguridad de las personas», ha concluido la concejala Laia Bonet. El incidente de Sants se suma así a una larga lista de contratiempos que lastran la modernización del transporte público en la capital catalana.
