El incendio forestal declarado el pasado jueves en La Mierla, en el entorno del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, continúa fuera de control y ya ha arrasado 13.000 hectáreas, según ha informado la consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez. El fuego ha obligado a evacuar a más de 800 personas de una veintena de municipios, aunque las autoridades han confirmado que ninguna vivienda ha resultado dañada hasta el momento.

La consejera ha explicado que durante la noche el incendio ha avanzado unos 13 kilómetros y que se espera que recorra una distancia similar a lo largo del día y de la próxima noche. «Hemos estado trabajando de forma intensa durante toda la noche para contener los flancos, que estén consolidados y no nos den ningún susto», ha señalado Gómez, quien ha destacado que «se ha trabajado bien, hemos podido contener el incendio y no ha entrado en ninguna de las poblaciones que tenemos evacuadas».

Los municipios evacuados hasta ahora son Navas de Jadraque, El Ordial, Arroyo de las Fraguas, Zarzuela de Jadraque, Muriel, Umbralejo, Semillas, La Nava de Jadraque, Almiruete, Palancares, La Mierla, Monasterio, Bustares, Villares de Jadraque, Veguillas y Gascueña de Bornova. Además, la población de Hiendelaencina permanece confinada. En la mañana de este domingo se ha procedido a la evacuación de cuatro nuevas localidades: Prádena de Atienza, Robledo de Corpes, Aldeanueva de Atienza y Naharros.

Gómez ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad a los evacuados al asegurar que «afortunadamente en estos momentos no hemos sufrido ningún daño en estas viviendas, lo cual quiero decirlo claramente para también tranquilidad de todos los evacuados que evidentemente tienen esa necesidad de saber de sus viviendas». La consejera ha subrayado la «labor fundamental de protección de todos los municipios que están en el perímetro del incendio, porque es muy importante que absolutamente ninguna vivienda se vea afectada».

Las autoridades han habilitado el albergue del Polideportivo de Humanes para acoger a un centenar de personas desalojadas, mientras que muchas otras han optado por trasladarse a residencias de Madrid, Guadalajara y otros puntos de la geografía española, o a casas de familiares. Gómez ha anunciado que se está preparando una ubicación en la ciudad de Guadalajara, en centros del Gobierno regional, para ser utilizada en caso de ser necesario. En Yunquera de Henares, el Polideportivo Municipal 'El Jaenal' ha sido habilitado para acoger a efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que han establecido allí su base de descanso tras la solicitud realizada por la Subdelegación del Gobierno.

El incendio, que iguala ya en superficie arrasada al grave incendio de La Riba de Saelices en 2005, sigue avanzando a través del monte. La consejera ha explicado que se ha fijado «una barrera en las parameras de Atienza, a unos 16 kilómetros de donde está ahora mismo el incendio, en Bustares y Gascueña, que está atacando fuertemente esa zona». Los equipos de extinción están defendiendo las viviendas y el casco urbano de estos dos municipios mientras intentan ralentizar el avance del fuego.

La cuadrilla TED de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), el cuerpo de bomberos forestales de élite del Ministerio para la Transición Ecológica, ha ejecutado durante la noche un amplio contrafuego desde las inmediaciones de La Mierla hasta la presa de Beleña. Según fuentes del operativo, se trata de una maniobra clave para cerrar ese sector del incendio, realizada en coordinación con unidades del Plan Infocam. «Estamos estableciendo líneas de contención que nos permita en un futuro que todavía no es inmediato, pero sí está próximo, para contener el fuego», ha explicado Gómez.

Las autoridades han procedido a la suspensión de actividades en la zona y al corte de carreteras para facilitar las labores de extinción y garantizar la seguridad de la población. El incendio de La Mierla se ha convertido en uno de los más graves de los últimos años en la provincia de Guadalajara, con una superficie afectada que sigue creciendo mientras los equipos de emergencia trabajan sin descanso para tratar de controlar las llamas.