La selección española de fútbol ha logrado un triunfo histórico al derrotar a Francia en las semifinales del Mundial de 2026, desplegando un juego brillante que ha dejado al país al borde de la gloria. El equipo dirigido por Luis de la Fuente ofreció una exhibición de fútbol total en Dallas, con actuaciones estelares de Rodri, Fabián Ruiz, Pedro Porro y Mikel Oyarzabal, que fueron los artífices de una victoria que devuelve a España a una final mundialista después de años de sequía.
El centro del campo español fue el epicentro del dominio sobre Francia. Rodri, mediocentro del Manchester City, volvió a ser el faro del equipo, sosteniendo la posesión con su impecable colocación y cortando las transiciones ofensivas francesas antes de que pudieran llegar a jugadores como Kylian Mbappé o Michael Olise. A su lado, Fabián Ruiz, del París Saint-Germain, aportó dinamismo y profundidad, rompiendo líneas con conducciones y llegando con peligro al área rival. La conexión entre ambos fue decisiva para neutralizar el poderío físico del conjunto de Didier Deschamps y controlar el ritmo del partido desde el primer minuto.
Pedro Porro, lateral del Tottenham, se confirmó como una de las grandes revelaciones del torneo al marcar el segundo gol del encuentro. Tras un gran pase de Dani Olmo, el extremeño definió con sangre fría ante Mike Maignan para encarrilar el pase a la final. Este tanto supone el segundo de Porro en el Mundial, tras el que anotó ante Austria en dieciseisavos de final. Su actuación, tanto en ataque como en defensa, ha sido sobresaliente a lo largo del torneo, consolidándose como dueño indiscutible del lateral derecho gracias a su equilibrio entre ambas facetas.
Mikel Oyarzabal abrió el marcador al transformar un penalti cometido sobre Lamine Yamal en el minuto 22. El delantero vasco batió a Maignan con un disparo potente y cruzado, alcanzando su gol número 30 con la selección española. Con esta cifra, supera a Fernando Hierro y se convierte en el sexto máximo goleador de la historia del combinado nacional. Además, Oyarzabal suma ya cinco goles en este Mundial, igualando los registros de David Villa en Sudáfrica 2010 y Emilio Butragueño en México 1986, las mejores marcas de un futbolista español en una Copa del Mundo.
El triunfo ante Francia no solo tiene un valor deportivo, sino también emocional para un país que ha vibrado con cada jugada. La selección ha logrado unir a la afición en torno a la bandera, lejos de las divisiones políticas, y ha devuelto el orgullo de ser español. El equipo de Luis de la Fuente ha demostrado ser el mejor del mundo, con un estilo de juego basado en la posesión, la intensidad y la solidaridad colectiva.
El seleccionador volvió a acertar con sus decisiones tácticas, manteniendo la confianza en jugadores como Cucurella, que ofreció una actuación notable, y dando entrada a hombres como Ferran Torres y Pedri, que aportaron frescura en los minutos finales. La defensa, liderada por Cubarsí y Laporte, se mostró sólida, mientras que Unai Simón respondió con seguridad bajo los palos.
España se enfrentará ahora al ganador de la otra semifinal, en un partido que promete ser histórico. El equipo llega a la final con la moral por las nubes y con la certeza de que puede competir contra cualquier rival. La afición española ya sueña con la segunda estrella, y los jugadores han prometido darlo todo para hacer realidad ese sueño.
El camino hacia la final no ha sido fácil. España ha tenido que superar a rivales de la talla de Portugal, Bélgica y Francia, demostrando en cada partido una madurez y una calidad que la sitúan como favorita. El equipo ha crecido a lo largo del torneo, y ahora está a solo un paso de la gloria eterna.
