La Comunidad de Madrid ha repartido hasta el momento 75.000 kilos de forraje entre las explotaciones ganaderas afectadas por el incendio forestal declarado la semana pasada en la Sierra Oeste, que ha calcinado cerca de 28.000 hectáreas y ha obligado a evacuar o confinar a más de 55.000 personas en once municipios. El Gobierno regional prevé distribuir un total de 300.000 kilos de alimento para el ganado en los próximos días, según anunció la presidenta Isabel Díaz Ayuso desde el Puesto de Mando Avanzado de Navalcarnero. La ayuda se suma a otras medidas de emergencia, como la instalación de diez depósitos de agua de 1.000 litros cada uno para abastecer a las explotaciones mientras se recupera el acceso normal a las fincas afectadas.

El suministro de forraje se ha canalizado a través del Ayuntamiento de Pelayos de la Presa, que lo distribuye entre las ganaderías de la zona, y también se ha entregado directamente en Colmenar del Arroyo a una explotación extensiva con más de 750 hectáreas de pasto calcinado. Según los cálculos del Ejecutivo autonómico, este apoyo permitirá alimentar a cerca de 1.000 animales, entre vacas, ovejas, caballos y cabras. Hasta el momento, catorce ganaderías han solicitado ya este respaldo, una cifra que se espera que aumente a medida que los propietarios puedan evaluar los daños en sus terrenos, actualmente de difícil acceso debido a las restricciones impuestas por las labores de extinción.

Para garantizar la seguridad en las zonas restringidas y evitar suplantaciones, la Comunidad de Madrid exige presentar un documento que acredite la titularidad de la explotación ganadera para poder acceder a las fincas. Entre los documentos válidos se encuentran la cartilla ganadera, la inscripción en el Registro General de Explotaciones Ganaderas (REGA) o la solicitud de la Política Agraria Común (PAC). La medida responde a varios casos detectados de personas que intentaron colarse en las zonas restringidas haciéndose pasar por ganaderos. El objetivo, según fuentes del Gobierno regional, es reforzar los controles sin perjudicar a los legítimos dueños de las explotaciones.

Paralelamente, la presidenta Ayuso ha puesto en marcha un plan urgente de vivienda dotado con 30 millones de euros para atender de forma inmediata a las familias damnificadas por los incendios. La iniciativa ofrece una alternativa residencial a los afectados durante el tiempo necesario para recuperar sus hogares, evitando que tengan que asumir costes adicionales. En total, las llamas han arrasado 34.000 hectáreas en la Comunidad de Madrid, una superficie equivalente a más de la mitad de la ciudad de Madrid. El plan integral anunciado por el Gobierno regional incluye también la reparación de más de 100 kilómetros de carreteras, ayudas directas a los ganaderos y una evaluación inmediata de los daños en el sector primario y en las infraestructuras públicas.

El operativo de extinción continúa movilizando a más de 300 bomberos y agentes forestales, ocho medios aéreos y una cincuentena de vehículos terrestres, mientras trece carreteras regionales permanecen cortadas al tráfico por la cercanía de las llamas. La gravedad del fuego llevó al Gobierno regional a solicitar la declaración de emergencia de interés nacional, que también afecta a zonas de las provincias de Ávila y Toledo. Asimismo, varios animales han sido trasladados al Centro Integral de Acogida de Animales (CIAAM) de la Comunidad de Madrid, mientras se mantiene una estrecha colaboración con las protectoras de los municipios afectados para garantizar el bienestar de los animales de compañía.