La llegada de una nueva ola de calor al suroeste de Francia ha puesto a prueba este martes la lucha contra el megaincendio que afecta al departamento de Gironda, donde las llamas han arrasado ya 42.000 hectáreas y han obligado a evacuar a más de 220.000 personas. Las temperaturas previstas de hasta 37 grados centígrados, que podrían acercarse a los 40 el miércoles, junto con vientos de hasta 40 kilómetros por hora y una caída de la humedad ambiental, amenazan con complicar las labores de extinción, según advirtieron las autoridades.

El incendio, que se mantiene activo desde hace días, está «globalmente estable» al no haber sumado nuevas hectáreas quemadas en las últimas 24 horas, según informó la prefecta de Nueva Aquitania y Gironda, Sophie Brocas. No obstante, Brocas subrayó que la situación «sigue siendo muy impredecible» y que la región ha entrado en alerta amarilla por la ola de calor, lo que obliga a extremar la precaución.

En la zona trabajan 2.750 bomberos, 1.500 militares y 1.440 efectivos de otras fuerzas de seguridad, además de 18 recursos aéreos, entre ellos un avión militar A400M adaptado para lanzar líquido retardante. El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó el lunes el centro operativo de los bomberos y pidió mantener el esfuerzo colectivo. Macron confirmó que el incendio declarado en el departamento vecino de Las Landas ha quedado estabilizado, lo que permitió que unas 15.000 personas regresaran a sus hogares el lunes por la noche.

En Gironda, sin embargo, las autoridades mantienen la orden de evacuación preventiva en 23 localidades y descartan por ahora el regreso de los desplazados. También se han suspendido las actividades de colonias de vacaciones, eventos deportivos y culturales, así como la navegación en el lago de Cazaux-Sanguinet. Más de un millar de personas permanecían alojadas en el recinto ferial de Burdeos, entre ellas decenas de residentes de centros de mayores evacuados por precaución.

Las restricciones al transporte continúan. Este martes sigue interrumpida la circulación de los trenes de alta velocidad al sur de Burdeos, salvo los servicios con destino a Agen y Toulouse, mientras que la autopista A63 permanece cerrada en ambos sentidos entre Burdeos y Bayona.

Desde principios de año, los incendios forestales han arrasado más de 116.000 hectáreas en Francia, un nuevo récord que supera ampliamente el registrado durante el verano de 2022. El incendio de la bahía de Arcachón ha provocado la evacuación de unas 220.000 personas, en una de las mayores operaciones de este tipo realizadas en el país. El Gobierno anunció que las aseguradoras asumirán los costes de realojamiento de los evacuados en Gironda, Las Landas y el departamento mediterráneo del Var.

En otros frentes, las autoridades informaron de que los rebrotes del incendio del Gros Bessillon, en el Var, quedaron controlados. El fuego sigue activo en Córcega, mientras que el declarado en los Altos Alpes ha sido estabilizado después de arrasar unas 510 hectáreas. La jornada dejó además la muerte de un bombero voluntario de 38 años en el departamento de Bocas del Ródano, después de que el camión cisterna que conducía sufriera una salida de la vía al norte de Arlés. En Gironda, se contabilizan hasta la fecha 88 bomberos heridos.