Las quejas por el calor en el Metro de Madrid se han intensificado durante la segunda semana de julio, cuando la Agencia Estatal de Meteorología activó la alerta naranja por temperaturas que rozaron los 40 grados en la capital. Aunque la Comunidad de Madrid instaló hace un mes 40 aparatos refrigeradores de gran tamaño en varias estaciones y extendió el aire acondicionado a las líneas 1 y 5, las dos más problemáticas por el calor, los usuarios aseguran que las mejoras no son suficientes para soportar los trayectos, especialmente en hora punta.
En la estación de Gran Vía, donde confluyen las líneas 1 y 5, los grandes ventiladores comenzaron a funcionar a las 11:30 de la mañana, pero su alcance es limitado. En los andenes de la línea 5, el aire solo se percibe a unos dos o tres metros de distancia del aparato, mientras que en la línea 1 no se había instalado ningún ventilador en esa estación, pese a que se anunció como una de las paradas escogidas. Fuentes de Metro de Madrid explicaron que la elección de Gran Vía solo se aplicó a la línea 5, donde se desplegaron artefactos también en Callao, Alonso Martínez, Chueca, Ópera, Diego de León, Núñez de Balboa, La Latina, Puerta de Toledo y Acacias. En la línea 1, los ventiladores se mantienen en estaciones como Sol, Chamartín, Alvarado, Iglesia, Antón Martín, Estación del Arte, Atocha, Puente de Vallecas, Buenos Aires y Alto del Arenal.
Los usuarios relatan una experiencia agobiante. Cristina, de 22 años, vecina de Valdeacederas, explicó que siempre utiliza estas dos líneas y que, a pesar del aire acondicionado, en la línea 1, con trenes pequeños y mucha gente, le cuesta respirar. José Luis, de 52 años, que esperaba en el andén de Iglesia, fue más directo: «Me río yo de eso», dijo en referencia al refuerzo de la ventilación. Comparó su trayecto habitual en la línea 1 con los viajes en la línea 3 desde Moncloa, donde siempre hay aire acondicionado y menos aglomeraciones. En la línea azul, afirmó, «nunca hay ventilación», aunque el siguiente tren sí la tenía, pero a un nivel tan bajo que apenas se percibía.
El problema se agrava por el diseño de los trenes. Tanto en la línea 1 como en la 5, las puertas se abren con tornos manuales y no tienen pulsador automático, por lo que permanecen abiertas durante las paradas, dejando escapar el aire frío. Aunque la Comunidad de Madrid ha desactivado en temporada estival las aperturas automáticas de los vagones para evitar que el aire se disperse, no todos los vehículos lo permiten. Además, en estaciones como Sol, uno de los ventiladores gigantes está colocado junto a las escaleras mecánicas, frente a una columna y una pared que bloquean el paso del viento, dejando a muchos viajeros sin refrigeración.
Las quejas no son nuevas. Organizaciones vecinales, partidos políticos y ciudadanos han denunciado durante años las condiciones de calor en el suburbano. La instalación de los 40 ventiladores, que comenzó hace tres años, se ha ampliado esta temporada, pero los usuarios consideran que la medida es insuficiente. Candy, que esperaba en el andén de Sol lejos de la ventilación, aseguró que no lo lleva tan mal como otros años, pero reconoció que el calor sigue siendo un problema. La percepción general es que, aunque el aire acondicionado funciona desde las 6:00 de la mañana hasta el final del servicio, su efecto se diluye con las aglomeraciones y la falta de una cobertura completa en los andenes.
El calor en el Metro de Madrid no solo afecta a la comodidad, sino también a la salud. Los usuarios describen la experiencia como «la pesadilla de un claustrofóbico» y señalan que llegan sudados al trabajo. Mientras la Comunidad de Madrid defiende que los ventiladores ya están instalados y que el aire acondicionado funciona correctamente, los viajeros piden más medidas, como una mejor distribución de los aparatos refrigeradores y un mayor control de la temperatura en los vagones. Hasta que eso ocurra, los abanicos y los ventiladores de mano seguirán siendo compañeros indispensables en los trayectos de las líneas 1 y 5.
