La plantilla del Rayo Vallecano ha roto su silencio para denunciar el estado del Estadio de Vallecas y reclamar una solución después de que la Comunidad de Madrid retirara la concesión del feudo por el deterioro de las instalaciones en materia de seguridad y salud para los aficionados. En un comunicado difundido por el capitán, Óscar Valentín, los futbolistas expresan su hartazgo por una situación que, a su juicio, «se podía haber evitado».
El anuncio de la retirada de la concesión ha tensado aún más la relación entre el club y el Gobierno regional. La entidad rayista se ha negado a que los operarios de la Comunidad accedieran al estadio para llevar a cabo las obras más urgentes, cuyo plazo de ejecución se estimaba entre dos y seis meses. Ese bloqueo llevó a la administración a presentar una denuncia contra el Rayo por ocupación ilegal. El club, por su parte, ha mantenido el paso cerrado a los operarios y asegura estar limpiando las instalaciones con medios propios.
La decisión no ha sentado bien a ninguna de las partes implicadas. El enfado se ha extendido del club y la afición a la propia plantilla, que ha querido pronunciarse a través de su capitán. En el comunicado, los jugadores comienzan manifestando su deseo de «seguir jugando en Vallecas, junto a nuestra gente y en nuestro estadio», porque competir como local delante de la afición «es una parte fundamental de lo que significa vestir esta camiseta».
El escrito recuerda que la afición lleva «muchos años» denunciando el estado del estadio con vídeos, imágenes y numerosos testimonios. Los futbolistas critican que esas advertencias no recibieran «la atención que merecían» por parte de la Comunidad de Madrid y del propio club. «Hoy nos encontramos con las consecuencias», añaden.
El diagnóstico de la plantilla señala que las instalaciones son las de «un estadio en decadencia», con unas infraestructuras obsoletas y un mantenimiento «claramente insuficiente». Insisten en que la situación «no ha ocurrido de un día para otro» y que «nunca debió producirse», porque se podía haber evitado. Los jugadores señalan así el papel tanto de la administración como del propio club por no haber actuado antes.
El problema, subrayan, afecta de forma directa a «miles de aficionados que cada quince días llenan Vallecas» con la única intención de animar al equipo. Esos seguidores, añaden, merecen hacerlo «con todas las garantías de seguridad y en unas instalaciones acordes a la historia de este club».
En su reivindicación, los futbolistas piden «estabilidad y tranquilidad para seguir compitiendo y representando con orgullo este escudo». Confían en que quienes tienen ahora la responsabilidad de encontrar una solución piensen «únicamente en el bien del Rayo Vallecano y de toda su gente». Recuerdan que el club es «una institución con más de 100 años de historia» y que merece, «por encima de todo, respeto».
El comunicado termina con un mensaje hacia la afición. La plantilla la considera «uno de los activos más importantes» del club y reclama que la gestión y la armonía con los seguidores cambie de rumbo. «Somos un vestuario sano y comprometido con el barrio», afirman, y cierran con el deseo de que «la llama de Vallecas nunca se apague».
