Una agente de la Guardia Civil ha muerto tiroteada por su expareja, también guardia civil, en el cuartel de Llanes (Asturias). El agresor, que había accedido a las instalaciones pese a tener orden de separación del servicio, fue alcanzado por los disparos de otros agentes cuando intentaban reducirle y falleció poco después mientras recibía atención médica.

La víctima, Laura, de 50 años y natural de Madrid, se encontraba de servicio en el momento del ataque y estaba en trámites de divorcio. El presunto autor, de 49 años y nacido en Ferrol, llevaba nueve años destinado en la Comandancia de Zamora, aunque conocía bien el cuartel de Llanes por haber estado destinado allí anteriormente. Según las primeras pesquisas, ese conocimiento del edificio le habría permitido entrar sin pasar por la puerta principal, por un lugar que ya conocía de su etapa anterior en el municipio asturiano.

Los hechos se produjeron poco antes de las 13.30 horas, cuando el hombre accedió al interior del cuartel profiriendo gritos y efectuó varios disparos contra su expareja. La mujer fue atendida de inmediato por los servicios sanitarios del SAMU, pero no pudo superar las graves lesiones internas causadas por los disparos. Durante el tiroteo, un teniente de la Guardia Civil acudió a socorrerla y resultó herido de gravedad en una pierna. Además, otros dos agentes sufrieron lesiones de diversa consideración y fueron trasladados a distintos centros hospitalarios para recibir atención médica.

El agresor se atrincheró en el interior de las instalaciones tras el tiroteo. Cuando intentaba huir, abrió fuego contra otros efectivos presentes en las dependencias. Ante el peligro que suponía para el resto de los compañeros, un brigada del cuartel intentó repeler la agresión y evitar la huida disparando contra el supuesto asesino, que finalmente falleció sobre las 15.30 horas mientras era atendido en la UVI móvil. La Policía Judicial de la Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación para esclarecer las circunstancias y determinar cómo se desarrollaron los hechos.

El hombre tenía expedientes abiertos por violencia machista y había recibido, solo unos días antes, la resolución de separación del servicio. A consecuencia de ello no tenía asignada su arma reglamentaria, por lo que los investigadores creen que pudo robársela a algún compañero o sustraerla de alguna de las taquillas antes de cometer el crimen. La víctima estaba incluida en el sistema VioGén de seguimiento de los casos de malos tratos, y la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ya investiga el suceso como un caso de violencia machista.

La pareja tenía tres hijos: un varón de 18 años y dos gemelas de 14. El crimen ha causado una profunda conmoción entre los compañeros de la víctima, en el entorno de la Guardia Civil y en el municipio asturiano de Llanes, donde los hechos han provocado una fuerte impresión.

La Delegación del Gobierno en Asturias, el Gobierno del Principado y el Ayuntamiento de Llanes han condenado el asesinato mediante una declaración institucional conjunta, en la que expresan su «más enérgica condena y rechazo» y ofrecen a la familia de la víctima recursos psicológicos, jurídicos, sanitarios, de protección y de acogida. Las tres administraciones, que han trabajado de forma coordinada en la respuesta institucional, han calificado la violencia machista como una «grave vulneración de los Derechos Humanos» y han subrayado que nadie puede ser indiferente ante ella.

Las administraciones también han realizado un llamamiento a toda la ciudadanía para que se sume a la concentración de condena y rechazo convocada ante el Ayuntamiento de Llanes. Si se confirma la naturaleza machista del crimen, serían 34 las mujeres asesinadas por violencia de género en lo que va de año en España y 1.375 desde 2003, según el balance que manejan las instituciones. El suceso reabre, una vez más, la preocupación por la protección de las víctimas y por la prevención de la violencia contra las mujeres.