La Policía Nacional ha dado por resuelto el asesinato de Facundo Rico, el joven ingeniero cuyo cuerpo fue hallado el pasado lunes en el barrio madrileño de Las Tablas. Las investigaciones han determinado que el autor del crimen fue Alberto, un hombre que actuó movido por una obsesión enfermiza con la supuesta infidelidad de su esposa. Horas después de cometer el asesinato, el agresor se quitó la vida, según han confirmado fuentes policiales.

Los hechos se remontan al pasado fin de semana, cuando Facundo Rico, de 32 años, desapareció tras salir de su domicilio. Su familia denunció la desaparición al no tener noticias suyas durante más de 24 horas. El cuerpo del ingeniero fue localizado en una zona ajardinada próxima a su vivienda, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, con signos de violencia. La autopsia reveló que la muerte se produjo por un traumatismo craneoencefálico severo, compatible con un golpe contundente.

Las pesquisas se centraron rápidamente en el entorno de la víctima. Los agentes descubrieron que Facundo mantenía una relación de amistad con la esposa de Alberto, lo que despertó en este último una sospecha infundada de infidelidad. Según fuentes cercanas a la investigación, Alberto había manifestado en repetidas ocasiones su desconfianza hacia su mujer y mostraba una actitud controladora y celosa. Esta obsesión le llevó a planificar el asesinato de quien consideraba un rival amoroso.

El día del crimen, Alberto citó a Facundo con un pretexto falso y, una vez a solas con él, lo atacó brutalmente. Tras asegurarse de que la víctima había muerto, huyó del lugar. Sin embargo, la presión de saberse perseguido por la policía y el remordimiento lo llevaron a tomar una decisión drástica: horas después del asesinato, se suicidó en su propio domicilio. Los agentes encontraron su cuerpo sin vida cuando acudieron a detenerlo.

El caso ha conmocionado al barrio de Las Tablas, una zona residencial de clase media-alta en el norte de Madrid, donde la violencia de este tipo es poco frecuente. Vecinos y amigos de Facundo han expresado su consternación y han pedido justicia. «Era una persona tranquila, trabajadora y muy querida. No se merecía esto», declaró un compañero de trabajo del ingeniero. La familia de la víctima ha solicitado que se investigue a fondo el entorno del agresor para esclarecer si hubo algún tipo de complicidad o encubrimiento.

Las autoridades han confirmado que no existen indicios de que la esposa de Alberto estuviera implicada en los hechos. La mujer, que se encuentra en estado de shock, ha prestado declaración ante la policía y ha colaborado en todo momento con la investigación. Los investigadores creen que actuó sola en la planificación y ejecución del crimen, sin ayuda de terceros.

Este suceso ha reabierto el debate sobre la violencia machista y los feminicidios, aunque en este caso la víctima fue un hombre. Expertos en psicología forense señalan que la obsesión por la infidelidad es un factor recurrente en crímenes pasionales, independientemente del género de la víctima. «La persona que mata por celos suele tener un perfil narcisista y controlador, incapaz de gestionar la frustración», explicó una psicóloga consultada por este diario.

La investigación policial ha sido cerrada al haberse identificado al autor y al no existir otros sospechosos. El caso queda archivado provisionalmente a la espera de que se completen los informes forenses y balísticos. Mientras tanto, la comunidad de Las Tablas intenta recuperar la normalidad, aunque el recuerdo de este trágico suceso perdurará durante mucho tiempo.