Un fármaco que frena la lactancia reduce a la mitad el cáncer de mama en ratones predispuestos
Por Carmen Paredes · 5 min
Una investigación internacional con participación española del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca halla que una dosis de cabergolina al terminar la lactancia retrasa los tumores en ratones con alteraciones en Brca1 y Trp53, y datos retrospectivos de más de 150.000 mujeres apuntan a una reducción del riesgo posparto. Los científicos advierten de que aún no hay indicación preventiva.
Una única dosis de cabergolina, un medicamento que se utiliza para detener la producción de leche después del parto, redujo aproximadamente a la mitad la proporción de ratones genéticamente predispuestos que desarrollaron cáncer de mama. El hallazgo, publicado en la revista científica Cancer Discovery de la American Association for Cancer Research, abre una vía inesperada para la prevención del tumor posparto y cuenta con participación española del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, centro mixto de la Universidad de Salamanca y el CSIC.
El trabajo se fijó en un momento muy concreto de la vida de la mama: el periodo posterior al destete. Una vez terminada la lactancia, buena parte de las estructuras que se habían desarrollado para producir leche dejan de ser necesarias y la glándula mamaria inicia un proceso de remodelación conocido como involución. El investigador Christopher A. Maxwell, profesor de la Facultad de Medicina de la University of British Columbia (Canadá) e investigador del BC Children's Hospital Research Institute, utiliza una comparación muy gráfica para explicar el fenómeno: «Es como un árbol frutal». Durante el embarazo y la lactancia, la mama desarrolla las estructuras necesarias para producir leche, mientras que durante la involución se produce una especie de «invierno» en el que esas estructuras se reinician.
Ese proceso fisiológico de eliminación y remodelación del tejido es precisamente el que los investigadores creen que podría tener importancia para comprender el riesgo de cáncer posparto. El equipo trabajó con ratones que presentaban alteraciones en Brca1 y Trp53, dos genes esenciales para controlar daños celulares y cuya alteración está relacionada con el desarrollo de tumores. Los científicos observaron que, en estos animales predispuestos, el proceso de involución de la glándula mamaria podía quedar incompleto. Al administrar una única dosis de cabergolina después de finalizar la lactancia, el medicamento potenció esa involución y retrasó la aparición de los tumores, además de reducir su incidencia.
El análisis de las mamas de los animales ofrece pistas sobre lo que podría estar sucediendo. La cabergolina redujo el área ductal mamaria y la proliferación de las células epiteliales, además de disminuir la presencia de determinadas células precursoras de los tumores. Los investigadores observaron también modificaciones de la respuesta inmunitaria, incluida una reversión del agotamiento de células T. En conjunto, los cambios apuntan a una remodelación más completa de la glándula después de la lactancia.
La gran pregunta era si podía encontrarse alguna señal semejante en seres humanos. Para investigarlo, el equipo recurrió a datos médicos de mujeres de España y Noruega y analizó cohortes que, en conjunto, incluían más de 150.000 mujeres con información sobre la utilización de cabergolina. Algunas habían recibido el medicamento por indicación médica para suprimir la lactancia después del parto, tras una pérdida gestacional o ante situaciones en las que no podían amamantar. Al combinar los resultados, los investigadores encontraron que las mujeres menores de 50 años que habían recibido cabergolina presentaban aproximadamente un 69% menos de riesgo de desarrollar cáncer de mama posparto que las que no habían tomado el medicamento.
Se trata, sin embargo, de una asociación observada retrospectivamente: estos datos no permiten demostrar que la cabergolina sea la responsable directa de esa reducción ni justifican utilizar el medicamento por cuenta propia para prevenir un tumor. La cabergolina es un agonista de la dopamina que disminuye la secreción de prolactina y puede utilizarse para inhibir o suprimir la producción de leche cuando está médicamente indicado, pero no está aprobada como medicamento para prevenir el cáncer de mama. Los científicos preparan ahora estudios prospectivos para comprobar si administrar el fármaco al finalizar la lactancia puede reducir realmente el riesgo. Si esa hipótesis se confirma, actuar durante la involución de la mama podría abrir una nueva estrategia de prevención, especialmente interesante para mujeres jóvenes con mayor riesgo. Hasta entonces, los resultados deben considerarse una prometedora línea de investigación y no una nueva indicación preventiva del medicamento.
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